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Las pymes se ven atrapadas entre la suba de los costos y el difícil acceso al crédito

Generaron más empleo que en las firmas grandes, pero las ventas apenas subieron un 4,4%; reclamos

"Fui a pedir un crédito y me pedían hasta el certificado de nacimiento de mi perro." "Estamos pensando en comprar nuevas máquinas, pero hay que hacer una inversión muy grande." "No podemos trasladar el aumento de costos a precios, porque no le vendemos a nadie."

Las pequeñas y medianas empresas se encuentran en una situación difícil: atrapadas entre los grandes proveedores y dedicadas a vender, por lo general, también a grandes empresas, no tienen espaldas suficientes para soportar la presión de la inflación, los ajustes salariales, el control del fisco o la necesidad de adoptar nuevas tecnologías para hacer más eficiente su proceso de producción, y acceder a la financiación no es una tarea fácil.

Para el economista Carlos Schwartzer, las pymes "han sido un factor fundamental de la recuperación económica nacional", pero sus reclamos "son vistos como una demanda injustificada, ya que se cree que la devaluación y el tipo de cambio alto generaron per se condiciones de competitividad internacional y protección a la industria nacional".

El economista asegura que en Europa, Estados Unidos y Canadá, "los gobiernos tienen políticas pro pymes para sentar un nuevo actor en la mesa de negociación: es mejor hablar con una pyme que con una multinacional".


La planta de pelotas de tenis de Esat, en Morón: "Los costos aumentaron entre el 20 y el 25%", dice su dueño. Foto: Archivo

Según un estudio del Ieral, de la Fundación Mediterránea, entre 1998 y 2006 las pequeñas y medianas empresas generaron 695.060 nuevos puestos de trabajo, un 26% de crecimiento. Al mismo tiempo, las grandes empresas lo hicieron en un 20%, incorporando 237.734 trabajadores, es decir, un tercio en comparación con las pymes.

Sin embargo, según precisa el estudio, durante el mismo período la facturación de las pymes pasó de 250.000 millones de pesos a 261.000 millones, apenas un 4,4 % más, mientras que las ventas de la economía en general crecieron a una tasa sustancialmente superior: 50%, y las grandes empresas aumentaron su facturación un 76 por ciento.

Como consecuencia, o bien las pymes producen la misma cantidad que en 1998, o el precio relativo de sus productos ha disminuido. En todo caso, sus ingresos no aumentaron significativamente. Eso, pese al crecimiento de la economía argentina y a que el tipo de cambio alto les permitiría, en teoría, acceder a mercados externos.

Carolina Farré, economista del Ieral, de la Fundación Mediterránea, cree que el mayor desafío de las pymes es aumentar la facturación por empleado, y la exportación es clave para lograr ese objetivo. "Hay menos eficiencia debido a una falta de inversión por falta de acceso al financiamiento. En el momento de solicitar un crédito, las pymes no son las primeras en obtenerlo. No cumplen los requisitos y, por otra parte, el banco prefiere dar el crédito al consumo o a las grandes empresas."

"Si durante la década del 90 no pudieron invertir en el crecimiento de la empresa, después de la devaluación se hizo imposible", concluyó Farré .


Fondos propios

Según el relevamiento habitual que hace el Observatorio Pyme de la Unión Industrial Argentina (UIA), el año pasado el 65,8 por ciento de las empresas pymes se financió con fondos propios. En cuanto a las razones por las cuales estas empresas no invierten, la principal razón es la incertidumbre económica (24,4 por ciento), mientras que un cuarto de las empresas no lo hace porque no accede al financiamiento (24,1 por ciento).

Para Edgardo Gámbaro, presidente de la Unión Industrial del Oeste y del parque industrial La Cantábrica, además de dueño de Madetec (empresa que se dedica a fabricar contenedores y pallets para exportación de mercaderías), "en general, los requerimientos de los bancos, que ellos atribuyen a normativas del BCRA, hacen complejo que las pymes accedan a créditos; preparar las carpetas, buscar todos los papeles es una carga administrativa muy pesada".

Gámbaro señaló que cuando una pyme crece, necesita capital de trabajo, vía crédito o capital propio. "El capital propio ya está agotado; necesitan asistencia", agregó.

Otra señal de alerta, según Gámbaro, es la "alta conflictividad" laboral: "Las empresas grandes tienen sus herramientas para defenderse; al empresario pyme se le va la empresa en costos y erogaciones".

Según un documento de la Unión Industrial del Oeste, las pequeñas y medianas empresas industriales se sienten amenazadas por los aumentos de costos de producción, la alta participación de los impuestos en el costo final, el desplazamiento de la producción nacional por la importada, la falta de instrumentos de financiación, las dificultades para acceder a tecnología de última generación, costos crecientes por regulaciones laborales y medioambientales, y un mercado interno debilitado por la presión tributaria sobre los consumidores.

"Si bien la devaluación fue una mejora en la competitividad, con el correr del tiempo se van perdiendo esas ventajas", dijo Gámbaro, quien admitió que "hay muchas diferencias entre las mismas pymes y se necesita una política activa para atenderlas".

Por Josefina Giglio
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Lunes 21 de Abril de 2008

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