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En San Pedro apagan el fuego sin ayuda

Un grupo de 14 vecinos, con la colaboración de una draga cargada de agua, inundó una isla justo frente a la ciudad donde había un importante foco ígneo, relataron a LANACION.com

Mientras la lucha contra los incendios en el Delta por el operativo montado en la ciudad de Zárate ayer se complicó nuevamente, un grupo de vecinos de la localidad de San Pedro resolvió tomar el combate del fuego en sus propias manos y avanzar hacia las islas.

Todo surgió tras el nuevo accidente que el martes pasado se cobró otra vida en la ruta 9 . "Todas las dotaciones de bomberos están concentradas en Baradero, Zárate, Atucha y ninguna viene hacia el norte. Nosotros tuvimos esta iniciativa: venir con nuestras máquinas y apagar el fuego", dijo Alejandro Guzzo un productor frutícola de la zona que habló con a LANACION.com a bordo de la barcaza que lo traía de vuelta al continente, tras la experiencia autoconvocada de combate contra el fuego.

La primera idea para apagar las llamas había contemplado la utilización de aviones hidrantes pero fue desestimada tras varias recomendaciones de las autoridades locales a los vecinos. Al menos en esto coincidieron Guzzo y Martín Pando, un periodista de radio La Opinión, que fue testigo de cómo los vecinos comenzaron a responder a la propuesta inicial que hiciera al aire el productor frutícola, horas después del accidente.

"Todo quedó en la nada. Pero al día siguiente, otro vecino (un comerciante de la zona llamado Emilio Peyró), propuso utilizar las capacidad de las barcos areneros de la zona. Entonces, todo San Pedro explotó", señaló Pando respecto a lo que los sampedrinos organizaron ayer en pocas horas.

El grupo que emprendió el viaje a la isla (conocida como Vuelta del Sur, en las Lechiguanas) estaba integrado por 14 personas más la tripulación y el patrón del barco. Habían juntado, según comentaron, varios caños de distintas empresas areneras con la idea de conectarlos y conducir hacia el centro de la isla el agua tomada del río.

Según contó Juan Carlos Ferreyra, el patrón del barco Juan Francisco, consiguieron bombear un millón de litros por hora y la experiencia fue exitosa. "Logramos apagar unos cuantos focos", dijo anoche mientras regresaba desde el puerto hacia su casa.

El método elegido, según los vecinos, tuvo en cuenta que los focos que se extinguen vuelven a encenderse cuando el viento cambia de rumbo y oxigena nuevamente el material quemado. "Con esto no sólo apagamos el fuego, sino que enfriamos la zona para evitar que vuelva a encenderse", explicó Guzzo.

Otro recurso al que apelaron fue el conocimiento del lugar de los isleños. "Ellos son los baqueanos, conocen el terreno. Nos indicaron exactamente dónde volcar el agua. Adónde ir y adónde no ir", dijo.

No desconocen los riesgos pero están resueltos. "Hace un mes que estamos con los incendios y acá nadie aparentemente podía hacer nada. El fuego es riesgoso, el humo genera dificultades respiratorias. No queremos arriesgar la vida de nadie, vamos a trabajar con todas las precauciones. Pero estamos decididos: vamos a parar el fuego en San Pedro".

Silvana Santiago
De la Redacción de LANACION.com
ssantiago@lanacion.com.ar


La Nación
Jueves 24 de Abril de 2008

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