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En San Pedro instaron a que haya una protesta moderada
Los ruralistas aseguraron que no realizarán bloqueos de ruta
SAN PEDRO.- "No tengo esperanzas de que el Gobierno vaya a ofrecer algo concreto. Por eso los productores seguiremos cerca de las rutas, aunque sin cortes." Las palabras de Raúl Víctores suenan a reflexión. Algo nuevo en un dirigente rural combativo.
"Tenemos que ser inteligentes y responsables en la protesta", dice Víctores. "No hay que cortar las rutas, o al menos no hacer cortes permanentes. Tenemos en nuestras manos un arma poderosísima: la producción. La mejor protesta es no vender y no comprar ni un insumo ni una herramienta", aconseja.
La mayoría de los presentes asiente ante las palabras de Víctores y está de acuerdo en que si mañana el Gobierno no concreta ninguna medida, como retrotraer las retenciones al 10 de marzo pasado, hay que hacer de todo menos cortes.
San Pedro es una tierra de pequeños chacareros, pródiga en naranjas y también en hombres de campo con sangre caliente. Víctores organizó más de diez asambleas contra la política del Gobierno. Lo acompaña Silvio Corti, miembro de la dirigencia rural más joven: es director de Federación Agraria con sólo 29 años.
"Lo que hay que hacer, sobre todo, es no comprar nada, así la industria reacciona", continúa Víctores. "Ellos son nuestros principales socios y, sin embargo, se callaron. Son aliados del Gobierno y creen que a ellos no les va a tocar", agrega el ruralista.
El reclamo
"El consenso es general: no hay que hacer cosas en contra de la gente", explica Corti, quinta generación de productores hortícolas de San Pedro. Se trata de un joven que, a contramano de buena parte de su generación, prefiere las largas reuniones políticas de la Federación Agraria a las trasnochadas de boliche.
"¿Y cómo piensan hacer sentir su reclamo?", le pregunta LA NACION. "La protesta va a pasar por no comprar, no vender y estar presentes en las rutas. También está la idea de bloquear los puertos, pero es logísticamente más difícil", dice.
Corti y Víctores coinciden en aconsejar la moderación y la responsabilidad en los reclamos. Ambos temen una amenaza que hace tiempo ronda como un fantasma a las protestas agropecuarias: que un infiltrado ocasione un hecho de violencia grave para acusar al sector de promover enfrentamientos. "Por eso hay que ser muy cuidadosos, sobre todo ante la aparición de gente como la de Hugo Moyano. Cuando haya algo así, el productor probablemente se ponga a un costado", explica Corti.
En la ruta, María Elena Ibern es una de las más activas en el reparto de panfletos. Está con su marido, dos hijas y su nieta María Sol. "Sepan que hay miles de chacareros chicos que no estamos en la abundancia, como el Gobierno cree", dice.
Cerca de ella, el ruralista Alejandro Ayerza es un convencido de que la protesta no es cuestión de chicos o grandes. "Queremos refundar un país federal, con un modelo de desarrollo que no siga concentrando más", concluyó.
Por Mercedes Colombres
Enviada especial
La Nación
Lunes 5 de Mayo de 2008