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Quejas de vecinos por cables molestos

Los tendidos de tres empresas avanzan en sus balcones, en perjuicio de su seguridad; rechazan que se habilite a más operadores

La posibilidad de que nuevas empresas de videocable se sumen a las tres que ya operan en la ciudad y, con eso, el espacio público sea invadido por cables y postes aún más que lo que hoy está puso en alerta a los vecinos y a varias instituciones que defienden sus intereses.

Sucede que los porteños vieron multiplicarse los tendidos aéreos hasta el cansancio, como consecuencia de una ley que, a fines de 2005, liberó a las empresas de la obligación de soterrar sus redes, excepto en el casco histórico y el microcentro. En algunos casos, incluso, fueron testigos indefensos de cómo las instalaciones invaden sus balcones o los rodean como si fueran las cuerdas de un ring.

Para colmo, todo indica que en los próximos días las normas que regulan la colocación de estos cableados entrarán en conflicto, por lo que, alentado por un limbo jurídico, el desorden tendería a crecer (ver aparte).

"No podemos permitir que quienes nos gobiernan hagan negocios y nos pongan como moneda de cambio. Hablan de preservar el medio ambiente y de cuidar el espacio público, pero permiten los tendidos aéreos", denunció Zulema Guisado, que vive en Pereyra Lucena y Las Heras, Palermo.

Tiene sus motivos para estar tan enojada. "Mi balcón quedó rodeado, como enjaulado por los cables. Primero uno, luego un segundo y después otro. Hay una andanada de cables de un grosor increíble. Tomaron las columnas de las luminarias y destrozaron los árboles. Yo voté a Macri porque iba "a estar bueno Buenos Aires"; pero reclamé y todavía no logré nada", relató.

Guisado viene reclamando desde 2002, cuando todavía regía la exigencia de soterrar. En febrero de este año, luego de sufrir la embestida sobre su departamento del segundo piso de Pereyra Lucena 2516, volvió a impulsar el expediente. "Logré que la semana pasada me mandaran un inspector del área de Fiscalización. En el informe, intima al retiro de este tramo. Estoy esperando. Yo creo que hay que volver al soterramiento", sostuvo.

En el barrio de Retiro, la que cuestionó el sistema de tendidos aéreos de videocable fue Alicia Giménez, vecina de Suipacha 1157, casi esquina Sargento Cabral. "En la zona colocaron altas columnas metálicas y de sus bocas emergen enormes ramilletes de cables, que pasan casi pegados a los balcones. Son una seria amenaza para la seguridad", explicó.

Giménez, que integra la Asociación Vecinal Viejo Retiro, remitió a LA NACION a la otra cuadra de su casa para dar prueba de sus dichos. Efectivamente, en Suipacha 1221, un grueso cable cae por su propio peso sobre las pobres plantas del balcón del primer piso.

"Me pregunto quién y en nombre de quién usa nuestra ciudad para que empresas que necesitan su expansión lo hagan en detrimento de la estética y la seguridad de la gente. Seguramente, eso no se hace en nombre de los ciudadanos", opinó.

Consultada sobre una alternativa que evalúa el gobierno de la ciudad, la de absorber parte del costo del soterramiento de los tendidos, respondió: "Cuando subieron el ABL, me conformé pensando que reinvertirían el dinero en mejorar la ciudad. No me parecería mal que el Estado porteño financiara el soterramiento de los cables; sería plata nuestra, usada en nuestro beneficio".

María Teresa Ocampo, vecina de Barrio Norte, agregó: "Resuenan en mis oídos las palabras de Mauricio Macri durante la campaña electoral y las que le siguieron hasta la fecha. Decía que se iba a ocupar del espacio público y que iba a cuidarlo. Es incomprensible que el macrismo en la Legislatura haya aprobado la instalación de cableado aéreo".


Una selva de postes


Atilio Alimena, el defensor del Pueblo adjunto de la ciudad que se ocupa de lo atinente al espacio público, indicó: "La ciudad se convirtió en una selva de postes y cables. Hoy, caminamos y se nos caen postes en la cabeza; hay que correr con las manos cables que andan colgando. Si vienen más operadores, va a ser un desastre".

Alimena recordó que, si bien dio marcha atrás con la prohibición de los tendidos aéreos, la última ley sancionada obligó a unificar -en un plazo máximo de 15 años- el posteado de las tres empresas habilitadas (Multicanal, Cablevisión y Telecentro) en columnas con capacidad para tres conexiones.

"Los que se sumen, tendrán que colocar columnas nuevas. O sea, será un paso atrás. Las existentes apenas soportan el peso de los tres cableados que ya sostienen", concluyó.

Por su parte, Carlos Campolongo, presidente del Ente Regulador de Servicios porteño, que tiene competencia en la materia, recordó que, liberadas las empresas del soterramiento, ahora el ente solamente trata con las prestatarias por postes en mal estado o cables que atraviesan balcones.

"El ideal de soterrar el cableado en toda la Capital era incumplible. Pero ni siquiera se respetó la exigencia de tender bajo tierra en el casco histórico. Si el espacio público «es innegociable», hay que buscar las ecuaciones técnicas y económicas para proteger al usuario", argumentó.

Por Angeles Castro
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Martes 6 de Mayo de 2008

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