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Más tensión entre el agro y el Gobierno

El jefe de Gabinete desmintió que se fueran a retocar las retenciones; era lo que pedían los ruralistas, que hoy definen si van al paro

El Gobierno aceptó ayer revisar los efectos no deseados de las polémicas retenciones a los granos que generó el extenso conflicto con el campo, pero le advirtió a la dirigencia agropecuaria que no lo hará en lo inmediato, tal como se lo exigían los ruralistas. Anoche, entre llamadas cruzadas y un fuerte malestar, el agro analizaba convocar hoy mismo a una nueva protesta en rechazo a lo que consideran dilaciones por parte de la Casa Rosada.

Todo surgió tras una reunión de más de dos horas entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los presidentes de las entidades agrarias. Allí el Gobierno presentó una agenda de trabajo que en el último punto (de un total de diez ítems) contenía la posibilidad de retocar la resolución que dispuso las retenciones para garantizar los mercados futuros. Se acordó que hoy mismo volvieran a encontrarse para comenzar a debatirlo y el campo convocó a una conferencia de prensa para las 17, un hecho que el Gobierno consideró como un ultimátum. Esta decisión no cayó bien en la Casa Rosada.

Los ánimos se complicaron ayer a la tarde, cuando los ruralistas dijeron que el ministro había reconocido como un "error" la medida que dispuso Martín Lousteau el pasado 11 de marzo. Una hora después, el jefe de Gabinete advirtió a LA NACION: "Nunca dije que habían sido un error las retenciones, sino que vamos a replantearnos que no se afecten los mercados a futuro".

Más allá de las declaraciones públicas, el funcionario reconoció que "alguna razón les cabe a los productores" con la queja de que se destruyen los mercados a futuro. Sucede que a partir de la resolución que implementó Lousteau, cuando la cotización de la soja, que es la que generó la queja de los productores, supera los 600 dólares por tonelada, el Estado se queda con 95 dólares por cada 100 de incremento.

Según pudo saber LA NACION, la Casa Rosada evalúa "alternativas" para evitar esa situación, que podría incluir un tope del 50 por ciento. Pero no lo harán bajo presión. "Necesito estudiarlo y que no me estén amenazando con paros", cuestionó el jefe de Gabinete.


Pesimismo rural


El más pesimista de los hombres del campo fue Mario Llambías, de Confenderaciones Rurales Argentinas. "Están buscando que vuelva una crisis", criticó al Gobierno. "Para mí fue una mala reunión porque no hubo nada en concreto", agregó. Cerca de él aseguraron que ya se piensa más en cómo reanudar el paro que en las negociaciones. "No hay muchos días más", advirtió.

"Nosotros estamos bien porque la gente nos cree y ellos [por el Gobierno] están jodidos porque la gente no les cree", sostuvo a LA NACION Eduardo Buzzi, de Federación Agraria.

En la Sociedad Rural, que preside Luciano Miguens, existía anoche un fuerte malestar y la sensación de que la medida de fuerza era inexorable.

El campo estudia esta vez no cortar rutas, sino dejar de comercializar granos para afectar la recaudación del Estado y enviar menos hacienda a los mercados.

"Hay que respaldar a Fernández a pesar de las contradicciones de hoy. Es evidente que en la cúpula hay ideas diferentes", sentenció Buzzi anoche, en alusión al ex presidente Néstor Kirchner. Ante esta nueva situación de tensión, el jefe de los ministros advirtió que cualquier retoque se hará de manera gradual. "No puede pretender que se resuelva hoy. Esto necesita un estudio mayor y no se puede hacer nada bajo amenaza", sostuvo.

En su entorno reconocían que se había puesto de manifiesto un cambio de actitud en el Gobierno. No sólo para acceder a discutir las retenciones, sino porque dispusieron compensaciones a los pequeños productores. Pero el campo denuncia que esos reintegros no llegarán fácilmente.

Hoy a las 10 habrá una nueva reunión con la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, para solucionar la situación de unos 5000 deudores agropecuarios. Y a las 11.30 el secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, se reunirá con los técnicos del campo para empezar a evaluar los efectos no deseados de las retenciones.

Ayer hubo un gran ausente que llevó un cierto "alivio" a los ruralistas: Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, no apareció en la reunión y el campo lo festejó. Eso sí, con la interna del Gobierno todavía en ebullición, le consultaron al jefe de Gabinete si lo que él ofrecía era realmente lo que Cristina Kirchner quería. "Vengo con el mandato presidencial", contestó, a secas.

El Gobierno les presentó a los 12 representantes del campo que estuvieron ayer en el edificio Somisa la agenda del Bicentenario y confía que para el 25 de Mayo próximo se anuncie alguna modificación, no antes. Pero el campo advirtió anoche que no esperará.

Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Miércoles 7 de Mayo de 2008

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