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“¡A nosotros no nos van a mover!”
Por Jaime Rosemberg Enviado especial
GUALEGUAYCHU.– Las estrofas del Himno Nacional suenan claras y sin interferencias en el kilómetro 53 de la ruta 14, cerca de una de las ciudades transformadas en símbolos de la protesta del campo. Pasadas las 18 y después de una jornada de tensa espera, Alfredo De Angeli le anuncia a la multitud de caras curtidas, boinas y alpargatas que las negociaciones con el Gobierno han fracasado y que la batalla, lejos de terminar, está recomenzando.
“El Gobierno nos ha pisoteado. No nos queda otra que responder. A duro, duro y medio. Le vamos a demostrar a la Presidenta nuestra dureza”, grita el líder de la Federación Agraria con una escarapela en la solapa de su campera marrón. “Se vienen ocho días de paro contundente. ¡A nosotros no nos van a mover!”, arenga. De Angeli, el ruralista que más irrita a la Casa Rosada, recoge aplausos y somete a votación las resoluciones que las cuatro entidades agropecuarias han tomado en Buenos Aires.
Después de unas pocas mociones, las decisiones están tomadas. Los ruralistas comenzarían, un rato después, a impedir el paso de los camiones que llevan granos, y el transporte internacional con destino a Buenos Aires deberá tener paciencia y esperar entre tres y cuatro horas antes de seguir viaje. A partir de las 20 de hoy, el paso les estará cerrado de forma definitiva hasta el próximo jueves.
A pesar del frío, jóvenes ruralistas y autoconvocados comenzaron, al mismo tiempo, a repartir panfletos explicativos de la situación del campo a los vehículos que pasaban.
Sin dejar de atender a la prensa, y aunque luce algo cansado, De Angeli tiene deseos de explicar las razones de la vuelta a las rutas.
"Hacemos esta medida parcial porque no queremos pelearnos con la sociedad, que nos ha ayudado tanto. Tampoco queremos desabastecer ni ser culpables de la inflación, como dice el Gobierno", señala De Angeli.
"Vamos a estar ocho días, pero si la Presidenta quiere vamos a estar más días", desafía. Lo consultan por los 200 gendarmes destinados a custodiar el paso de autos, micros y camiones, que llegaron al punto de encuentro a última hora. "Que vengan, no tenemos problemas. Recuerdo una época en la que los militares se enfrentaban con el pueblo. No creo que la Presidenta quiera volver a esas épocas y no nos deje manifestarnos."
Todos corren hacia el camión de exteriores de un canal de noticias, en el que se ve la imagen de la Presidenta en un discurso en Casa Rosada. "No dijo ni una palabra del campo", dice, con una sonrisa, De Angeli a LA NACION. A los costados de la ruta hay determinación y enojo contra el Gobierno en cantidades similares.
"El melli [por De Angeli] no fue tan severo, pero nos han tomado de tontos", dice Carlos Marcó, un productor de Concepción del Uruguay. A pocos pasos, el ingeniero agrónomo Carlos Landó sostiene una bandera con firmeza. "Hay que presionar al Gobierno, a los gobernadores, a los intendentes. Está en juego el destino del país."
Hoy, a las 12, otra asamblea decidirá nuevas acciones de protesta que, según De Angeli, incluirían el reclamo concreto a los mandatarios provinciales e intendentes para que se sumen al reclamo.
"Lo que más me enoja es que somos kelpers , el Gobierno nos llama cuando nos necesita", se indigna José Claret, productor de soja. "Nos quieren dividir, generar tensiones entre las entidades en lugar de resolver los problemas", agrega a su lado Alejandro Gahan, ya sin rastros de los golpes que le propinó Luis D Elía aquella noche de violencia en la Plaza de Mayo. "Ya me olvidé de él, la trompada me la pegó el matrimonio presidencial que lo respaldó", dice, con voz muy baja.
Pasadas las 19, el primer camión con repuestos de autos que viene de San Pablo llega al corte. "Hermano, vas a tener que esperar cuatro horas acá", le dice un joven a Elio Marcos, el chofer, que se toma la realidad con mucha calma. "Otra opción no me queda, además ya me habían avisado", dice el joven brasileño a LA NACION.
Pasadas las 21, el frío comienza a calar los huesos en el descampado. Algunos ruralistas se refugian en sus camionetas; otros optan por desafiar las inclemencias del tiempo con unos mates que pasan de mano en mano. "Se vienen días duros, pero a nosotros no nos mueven, ¿eh?", les había advertido De Angeli, el símbolo de la determinación de los productores de Gualeguaychú y las ciudades aledañas.
LAS MEDIDAS
Ocho días
- Ese es el plazo dispuesto por las cuatro entidades ruralistas para la nueva protesta por las retenciones móviles.
- Esta vez garantizaron que cuidarán el abastecimiento de alimentos básicos.
Asambleas
- Prometieron que no habrá cortes masivos de rutas, pero sí asambleas de productores al costado del camino.
- Intentarán también transmitir la posición del campo a los gobernadores, los intendentes y los diputados, ante quienes tramitarán pedidos de audiencia.
La Nación
Jueves 8 de Mayo de 2008