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Un día de tensión y de golpes en Gualeguaychú
El titular de Fedecámaras, Manusovich, terminó agredido
GUALEGUAYCHU.- El día terminaría mal. Durante varias horas se mantuvo la sensación de inevitable violencia en el ambiente del corte de la ruta 14. Rubén Manusovich, titular de Fedecámaras y dirigente kirchnerista, llegó aquí temprano para hacer públicas ideas muy alejadas del pensamiento dominante en la protesta.
Para los manifestantes, fue una provocación. Fue hostigado en varias ocasiones hasta que al final terminó golpeado y rescatado por la Gendarmería. El incidente ocurrió cerca de las 17, a veinte metros de la ubicación de Alfredo De Angeli, que nada dijo sobre esa anormal situación.
El dirigente agropecuario había anticipado la noche anterior que "personas del Gobierno" estarían en este corte de ruta. Desde la tribuna, a 15 km de esta ciudad, reclamó una presencia masiva para recibirlos.
Cuando Manusovich apareció, a las 11, menos de cincuenta manifestantes estaban al costado del camino. De Angeli no estaba entre ellos.
Aquellos que conocen bien el pensamiento de Manusovich afirman que su intención fue aprovechar el despliegue de medios para provocar un debate en directo, desde el territorio más hostil a la Casa Rosada. Llegó con la mínima compañía del secretario de Fedecámaras, Gerardo Beer, y de Rosa Morales, combativa militante porteña de Madres por la Vivienda.
"No corten la ruta; no generen desabastecimiento. Esto es contra el Gobierno", fue el mensaje de Manusovich. "Se boicotea al Gobierno porque una mujer está al frente", arengó Morales. Remotas eran las posibilidades de discutir posiciones. Lo que estaba en juego era el autocontrol de los manifestantes, o el control que podían imponer los dirigentes agropecuarios. No funcionó ni una cosa ni la otra.
El agudo silbido de un tractor fue una forma de indicarles a los visitantes, desde centímetros, que no serían escuchados. Una camioneta terminó de rodearlos, con apoyo de una sirena. A las 13, referentes de tercer nivel de este bloqueo hacían retroceder uno por uno a los más exaltados, los que preparaban el puño para saludar a su modo a Manusovich y compañía. Aún no se pasaba el centenar de personas, por lo que surtía efecto la contención preparada. Y la paz duró algunas horas más.
Como uno más
Era una tarde de domingo, de comida en la casa, de asado en el piquete, de poca actividad en la medida de fuerza que aquí tiene retenida a una treintena de camiones brasileños. Los demás pasaban sin problemas, incluso con ganado. Durante tres horas, Manusovich se movió como uno más en la ruta. Marcó el similar tronco ideológico que lo une con la Federación Agraria, con la idea de apoyo al presidente boliviano Evo Morales, que anteayer fue mencionado por Eduardo Buzzi. Pero la ruta se pobló nuevamente, y no de adherentes a Manusovich.
A las 16.30, finalmente, De Angeli llegó al piquete. Sus primeras palabras a LA NACION indicaron que no pensaba debatir con el visitante no invitado. "¿Para qué vamos a hablar? Soluciones no traen." El dirigente agropecuario se sacaba fotografías con todo aquel que se la pedía -y eran muchos- mientras un grupo empezó a rodear a Manusovich. Ya no hubo contención.
Así, empezó el forcejeo y se lo sacó de la ruta a los empujones. Algunas patadas buscaron sus tobillos y un rodillazo acertó en Manusovich, justo antes que los gendarmes formaran un cordón que fue el salvoconducto para la salida del dirigente kirchnerista.
Los manifestantes consideraron la presencia de Manusovich una provocación y calificaron de menor el incidente. Pero las reacciones posteriores también hablan.
No hubo autocrítica en los dirigentes de la protesta. Directamente, ignoraron el tema. En un largo discurso posterior, De Angeli no hizo mención alguna del suceso. Sí se hizo fuerte en la táctica elegida para esta segunda etapa del paro del campo: poner a gobernadores, intendentes y legisladores ante la opción de estar a favor o en contra de los productores, sin posibilidades de una tercera vía.
Manusovich sabía que su presencia no expondría directamente al Gobierno a riesgos. Buscó ganar presencia en el piquete más mediático de la Argentina. Puso el cuerpo y los productores no supieron esquivar el convite.
Por Daniel Gallo
Enviado especial
Con la colaboración de Jorge Riani
La Nación
Lunes 12 de Mayo de 2008