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Incendios, tensión y emergencia sanitaria por la basura en Nápoles
Hay 25 mil toneladas en la calle. Culpan a la camorra por el desastre.
Con montañas de basura ingobernables que los enojados habitantes incendian todos los días, plagas de ratas y otros males que hacen temer epidemias y una brutal emergencia sanitaria, gitanos perseguidos y la amenaza de una rebelión popular, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi llegará mañana al que llaman "infierno napolitano" para cumplir una promesa de la campaña electoral: reunir a su primer Consejo de Ministros y anunciar un plan que debería traer la esperada solución.
Berlusconi residirá en la lujosa suite del hotel Vesubio con piscina interna y una de las mejores vistas de la bahía de Nápoles, todo por módicos 4.200 euros la noche. Sus ministros y ayudantes deberán conformarse con alojamientos más modestos.
El panorama que tendrá ante sus ojos el "Cavaliere" es de pesadilla y el primer ministro conservador, que está recién terminando de instalarse en el poder tras su gran victoria en las elecciones parlamentarias, sabe que deberá afrontar a gente dominada por la rabia y el escepticismo en la metrópoli de un millón de habitantes.
"Apurémonos a dar una solución porque me van a culpar a mí", dijo y repite Berlusconi a sus colaboradores. Algunos asesores le aseguran que las cosas están bien encaminados y que dentro de unos días desaparecerán 5 mil toneladas de basura tiradas en las calles y otras 20 mil toneladas que se acumulan en los suburbios.
El presidente de la región y la alcalde de la ciudad, Rosa Russo Iervolino, pertenecen al centroizquierda que Berlusconi barrió implacable en las elecciones. Los dos aseguran su colaboración, "porque si no, nos hundimos todos".
La alcalde sostiene que los incendios son promovidos por la camorra, la legendaria mafia napolitana, "para desestabilizar la ciudad". Pero sus explicaciones no bastan: el fracaso del centroizquierda en resolver los peores problemas de Nápoles son evidentes y de niveles desastrosos.
Como es un hombre ducho, el Cavaliere no las tiene todas consigo. Los centros sociales de la izquierda extrema prometen para mañana manifestaciones de protesta. También otras asociaciones, que quieren mantener la temperatura alta mientras el primer ministro y su gobierno residirán aquí. ¿Cuantos días se quedará? Nadie lo sabe.
Berlusconi quiere aprobar en la reunión del Consejo de Ministros no solo el plan para salvar a Nápoles, creando diez gigantescos vertederos de basura y ampliando el acuerdo con los alemanes. Todos los días parten largos trenes de carga llevandose toneladas de basura a Alemania, donde existen modernas maquinarias e instalaciones para reciclar los residuos y convertirlos en energía. Encima, los alemanes les cobran a los italianos 250 euros por tonelada que se llevan. Un buen negocio.
La Unión Europea --cuyos representantes vienen y quedan abrumados por el espectáculo y el olor insoportable, más las denuncias de riesgos sanitarios--, ha pedido al nuevo gobierno que intervenga de inmediato con soluciones drásticas. Hay estudios que señalan un aumento de 20% en los casos de cáncer en los últimos años. La Corte de Justicia Europea tiene ahora el caso Nápoles en sus manos.
Por: Julio Algañaraz
Clarín
Martes 20 de Mayo de 2008