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Cancelaron el diálogo y crece la tensión
La Casa Rosada suspendió la reunión a la que había convocado para ayer a los dirigentes rurales y críticó al campo con dureza por el acto de Rosario; el Gobierno podría anunciar unilateralmente un paquete de medidas sobre las retenciones
El conflicto entre el campo y el Gobierno volvió a entrar ayer en estado de máxima tensión, con la negativa de la presidenta Cristina Kirchner de sentarse nuevamente a dialogar y la posibilidad latente de la vuelta a las protestas por parte del agro.
Al día siguiente de la convocatoria masiva en Rosario, que en el Gobierno esperaban como una bisagra para continuar la negociación, terminó en un distanciamiento total entre ambas posiciones: la Casa Rosada decidió cancelar la nueva reunión a la que había llamado para ayer a las 16 con los dirigentes rurales y criticó con dureza el multitudinario acto del campo.
Ayer, en la Casa Rosada se analizó la posibilidad de anunciar un paquete de medidas sobre las retenciones, que según fuentes oficiales ya está redactado, y que incluye modificar el porcentaje que retiene el Estado a medida que se eleva el precio de los granos en el mercado internacional. Además, el plan contempla ampliar el número de beneficiarios que recibirán las compensaciones lanzadas ya por el Gobierno para los pequeños y medianos productores.
Según dijeron fuentes oficiales a LA NACION, se establecerá un tope de poco más del 50 por ciento de la ganancia que obtiene el Gobierno por las retenciones, para no afectar los mercados a futuro, una de las mayores quejas del sector, y reconocieron que la medida no sería tan alejada de lo que propone el campo para solucionar uno de los efectos negativos de la resolución del 11 de marzo. "Técnicamente estamos cerca. Esto es político", dijeron en la Casa Rosada. El anuncio unilateral de las medidas está línea con lo que el jefe de Gabinete Alberto Fernández dijo anoche al canal C5N: "Tal vez la solución haya que tomarla sin ellos", expresó.
La Presidenta prefirió postergar cualquier anuncio hasta conocer la posición del campo, que anoche decidió pasar a un cuarto intermedio hasta hoy a las 10, cuando la comisión de enlace de las cuatro entidades retome las deliberaciones. "Hay una voluntad muy fuerte de manifestar el descontento producto del desplante del Gobierno", sostuvo Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, anoche, después de seis horas de reunión.
Prudencia
De todas maneras, el campo pidió a las bases "inteligencia y prudencia" para no volver a la protesta. "Si los dirigentes bajan los decibeles, es posible que se lance alguna medida", sostenían anoche en el Gobierno.
El escenario de la negociación cambió en cuestión de horas. Mientras anteayer a la tarde, y después de los discursos de los ruralistas, el jefe de Gabinete ratificaba la reunión con los presidentes de las cuatro entidades del campo, a media mañana de ayer salía a negarse a recibirlos con el argumento de que el sector agropecuario había tenido en Rosario un "discurso demente".
"Siempre creí que el diálogo es un camino fructífero, pero así es imposible. Esto no es dialogar: esto es imponer", dijo el funcionario, en declaraciones a Radio 10. La explicación que encontró el Gobierno para cancelar el encuentro fue la "virulencia" de las palabras de los ruralistas ante las 200.000 personas que se congregaron en suelo rosarino. Y desde la Casa Rosada se insistió ayer en que el discurso había sido "golpista y opositor, no sectorial".
Los principales destinatarios de las críticas oficialistas fueron el dirigente entrerriano Alfredo De Angeli, el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, y su par de Confederaciones Rurales, Mario Llambías. Dejaron a salvo de las críticas a Luciano Miguens, de Sociedad Rural, y en menor medida a Fernando Gioino, de Coninagro. "Si al campo le está yendo bien, es por la forma en que el Gobierno implantó políticas para hacerlos competitivos", dijo Alberto Fernández.
Su decisión de no sentarse a negociar sorprendió, en virtud de que anteayer, cuando ya había recibido la información con los discursos de los ruralistas, había ratificado ante los medios en Salta, entre ellos LA NACION, que tenía lista una propuesta para presentarle al agro en la reunión.
Según fuentes cercanas al funcionario, con el correr de las horas, Néstor y Cristina Kirchner hicieron un análisis de la masiva manifestación de los ruralistas en Rosario, donde hubo una amenaza de la vuelta al paro y acordaron que así el diálogo no sería posible.
La jefa del Estado ayer retomó su discurso moderado, pero apuntó elípticamente al agro. "Todos, en el lugar en que nos toque cumplir funciones, debemos ejercitarlas sin claudicaciones, sin enojarnos, sin agresiones, sin calificaciones, sin adjetivaciones", reclamó en un acto en la Casa de Gobierno. Además, la Presidenta pidió "solidaridad" a los que más tienen.
Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Martes 27 de Mayo de 2008