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Lanzan un plan financiado con la soja

La Presidenta presentó un programa social que se sostendrá con la recaudación de las retenciones que excedan el 35 por ciento

La presidenta Cristina Kirchner decidió dar por terminada la discusión con el campo por las polémicas retenciones móviles. Con los dirigentes rurales ausentes, lanzó ayer en la Casa Rosada un programa de redistribución social que se financiará con la recaudación por retenciones a las exportaciones de soja que exceda la tasa del 35 por ciento.

El conflicto comenzó cuando el Gobierno fijó retenciones a la soja superiores al 35% con tasas móviles, que el agro rechazó y reclamó que ese impuesto fuera restablecido en aquel porcentaje.

Por cadena nacional y ante un salón eufórico que seguía con cantos y gritos sus palabras, la Presidenta descargó duras críticas contra los ruralistas, pero a poco de terminar su discurso, de 30 minutos, pidió disculpas generales. "Si alguien se sintió ofendido por una palabra que yo haya dicho o por un gesto, cualquier argentino, le pido perdón", dijo. La frase, nunca pronunciada por la Presidenta en este largo conflicto que justamente ayer cumplió 90 días, retumbó solitaria.

El decreto 904 que firmó Cristina Kirchner estableció que el 60 por ciento de lo recaudado, que para este año esperan que sea de 800 millones de dólares, será destinado a la construcción de 30 hospitales públicos de complejidad grado 4 (alta complejidad, dijo el Gobierno) y a 300 nuevos centros de salud primaria; otro 20 por ciento irá para viviendas populares, y el restante, a caminos rurales.

Pero la medida no establece ningún mecanismo para la distribución del dinero. Según anunció la jefa del Estado, se hará a través de convenios con los gobernadores e intendentes, pero el decreto no fija cuál será el porcentaje que corresponderá a cada provincia.

Según los cálculos de la Casa Rosada, este año se recaudarán 800 millones de dólares y 1600 en 2009. A esa cifra le deberán restar cerca de 300 millones que corresponden a los reintegros y compensaciones para los pequeños productores.


Estrategia oficial


Según dijeron a LA NACION dos de los más influyentes ministros del gabinete nacional, la soja seguirá en alza en el mercado internacional, por lo cual el Gobierno descarta que el programa especial creado ayer pudiera quedarse sin fondos. Lo cierto es que la iniciativa estará sujeta al polémico esquema de retenciones móviles que la Presidenta ratificó ayer. Así, si el precio de la soja cae, también baja la recaudación destinada al nuevo programa. Según informó un ministro, para el cálculo de recaudación se tomó un promedio del 40% de retención.

La idea central de la Presidenta fue aislar al campo con el anuncio. Quienes conocen al matrimonio presidencial sostenían ayer que la medida muestra la impronta de Cristina y no la de su marido y ex presidente, Néstor Kirchner. "El nunca hubiera pedido perdón. La Presidenta quiso mostrar que está más allá del conflicto y dejó descolocado al campo", enfatizó un funcionario con llegada al poder. Dos días atrás, en Chubut, Kirchner había dicho que el campo debería pedirle perdón a él.

"¿Cuál fue, tal vez, el error que cometió el Gobierno?", preguntó la Presidenta ante empresarios, gobernadores, sindicalistas, banqueros, legisladores, intendentes y dirigentes políticos que la escuchaban. Se contestó a sí misma: "Tal vez haya sido la ingenuidad política de no advertir que tocaba una parte de la renta extraordinaria de un sector para redistribuir mejor el ingreso", lanzó, con una buena dosis de ironía.

Enseguida, reconoció: "Ese fue el error. Creer que la distribución del ingreso se hace, tal vez, con una política que pese a haber sido revalidada en las urnas requería una mayor explicación o tal vez un mayor ejercicio de responsabilidad por parte de todos".

Faltaron a la cita los gobernadores opositores, claro, por falta de invitación: Juan Schiaretti (Córdoba), Hermes Binner (Santa Fe), Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), Mauricio Macri (Capital) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). Tampoco estuvieron los radicales K Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Arturo Colombi (Corrientes).

La juventud peronista colmó el salón desde donde la Presidenta habló y la interrumpieron en tres oportunidades. "Cuánto entusiasmo, gracias", les dedicó ella, aunque minutos antes, durante la lectura del decreto, los miró seria y les pidió con un movimiento que hicieran silencio.

Las críticas de la Presidenta al campo fueron una constante. Los acusó de generar "inflación", de "derramar ríos de leche", de "cortar rutas" y de haber tenido una "reacción de alguien que se niega a contribuir en la redistribución del ingreso". Además, consideró que el campo es un sector "carente de riesgo".

Párrafo siguiente, negó que existiera una crisis y, didáctica, volvió a preguntarse: "¿Cómo seguimos? Yo tiendo la mano a todos los argentinos". Pero el campo la miraba desde lejos, y por televisión.

Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Martes 10 de Junio de 2008

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