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El agro, dispuesto a un nuevo diálogo

Los ruralistas cuestionaron duramente el discurso de la Presidenta, pero esperan una convocatoria oficial

Tras los anuncios de ayer, que incluyeron una nueva convocatoria del Gobierno al diálogo, los dirigentes del campo esperan el llamado oficial para volver a negociar. Y están dispuestos a dejar pasar algunos días hasta que esa invitación se concrete. En las entidades reconocen que ya hay contactos con el kirchnerismo y no falta el dirigente que admite la posibilidad de que, la semana próxima, los ruralistas sean recibidos por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

De hecho, De Vido administrará parte de los US$ 1450 millones del Programa de Redistribución Social presentado ayer, que se formará con el dinero producido por el aumento de las retenciones al complejo sojero y que se invertiría en la construcción de hospitales, viviendas y caminos. Si las hay, las negociaciones no serán sencillas.

"¿Qué hicieron con los US$ 20.000 millones recaudados en concepto de retenciones en los últimos cinco años? ¿Cuántos hospitales, escuelas y rutas construyeron? ¿Y qué pasa si el valor de la soja baja a US$ 450, las retenciones vuelven a 35% y no hay fondos para repartir? ¿No se harán más hospitales ni caminos?", se preguntó, irónico, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías.

"Es increíble ver a algunos actores económicos beneficiados aplaudiendo cómo les sacan la plata a otros. ¿Por qué el esfuerzo no es más parejo? Te rebela ver que a algunos sectores se los trata de una manera y a otros, de otra. Así siguen consolidando los pools de siembra y los grupos más concentrados", dijo el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi. No obstante, el ruralista pidió a los productores "tranquilidad en las rutas". "Muchos otros sectores tienen ganancias iguales o mejores que las del campo, pero prima esta idea de que el agro gana mucho y se le puede sacar y sacar", agregó el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens.

Anoche, aunque refutaron duramente los argumentos esgrimidos por la presidenta Cristina Kirchner en su discurso, los ruralistas rescataron su convocatoria al diálogo, que incluyó un pedido de perdón a "aquellos que se hayan sentido ofendidos". Pero antes de cualquier encuentro, los dirigentes de las cuatro entidades agotarán las gestiones encargadas al defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, con quien se reunieron ayer durante más de tres horas.

A ese encuentro también estaban citados el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Carlos Fernández, que faltaron sin aviso y fueron nuevamente convocados para hoy. Según les explicó Mondino a Miguens, Llambías, Buzzi y al presidente de Coninagro, Fernando Gioino, si el Gobierno no asiste a esa nueva reunión él remitirá las actuaciones a la Corte Suprema, tal como está previsto en la ley que reglamentó la Defensoría del Pueblo, organismo previsto en la Constitución. Mondino también le pidió una audiencia a la Presidenta, a la que iría acompañado por los presidentes de las entidades.

Ayer, en el ruralismo, también había alguna expectativa por el encuentro que la Presidenta mantendrá hoy con el gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, un político cercano al reclamo agropecuario pero con un discurso muy moderado que no lo alejó de la Casa Rosada. Mientras tanto, Llambías y Miguens, junto a otros dirigentes, serán recibidos en San Luis por el gobernador Alberto Rodríguez Saá, que cuestionó ante la Corte Suprema la constitucionalidad de las retenciones.


Las negociaciones


Otras fuentes oficiosas indicaban ayer que las negociaciones con el campo quedarían en manos de los gobernadores kirchneristas y circunscriptas a las jurisdicciones provinciales. Y que las cuestiones técnicas volverían a tratarse en la Secretaría de Agricultura, que desde la ruptura de las conversaciones viene jugando un papel secundario en el conflicto. Anoche tampoco se descartaba la intervención de un intermediario de perfil técnico.

"Hay algunos llamados, pero realmente no le hemos dado toda la formalidad. Para eso necesitamos el pedido, la llave que abra la puerta para volver a discutir", dijo Miguens. "Hubo algunos mensajes, pero tiene que llamar un ministro, y los ministros se cuidan; si no tienen claras instrucciones no se meten", dijo Buzzi, que niega las gestiones con De Vido que otras fuentes del agro le atribuyen.

En el campo provocaron mucho malestar varias frases de la Presidenta. Cuando se refirió a la liberación de las exportaciones de carne cocida, cuya materia prima básica es la vaca de conserva (de descarte).

"Nosotros vendimos las vacas a precios viles todo este tiempo y ahora la diferencia la van a hacer cuatro grandes frigoríficos", dijo un ruralista. Lo mismo cuando dijo que la actividad agropecuaria está "carente de riesgo" y que no tiene "necesidad de capital intensivo". Desde Gualeguaychú, Alfredo De Angeli, líder de Federación Agraria de gran influencia entre los productores autoconvocados, le preguntó: "¿Y la lluvia? ¿Y la piedra? Ven que está mal asesorada".

Por José Crettaz
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Martes 10 de Junio de 2008

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