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Gracias a los controles, los conductores cada vez toman menos
Ya se advierte en bares y restaurantes
“Si vas a manejar es mejor no tomar: corrés el riesgo de quedarte varado en la calle en plena noche”, comentó Juan a LA NACION. Juan tiene 27 años y sabe de lo que habla: la policía de tránsito le acarreó el auto por tener más alcohol en sangre del permitido (0,5 g).
El control de alcoholemia resulta positivo después de haber bebido apenas dos vasos de vino o un chop de cerveza, aunque también puede depender de la contextura física del conductor.
“Todos toman algo durante una cena, pero ahora que rigen estos controles en cada grupo hay al menos un comensal que no consume alcohol”, dijo Luis María Peña, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc) de la ciudad.
En el mismo sentido se pronunció Mirta Casali, que trabaja en un bar de Palermo. “Con los controles de alcoholemia las cosas empezaron a cambiar. En el último mes se notó mucho que la gente se cuida más”, contó.
Desde el 1° de mayo, cuando comenzó a regir la nueva normativa para medir el nivel de alcoholemia a los que transitan por la ciudad, que dispone desde el acarreo del vehículo, multas de entre 200 y 2000 pesos y hasta el arresto, se detectó un promedio de cinco conductores diarios con más alcohol en sangre que el permitido.
Sin embargo, sólo se sustrajo el vehículo en el 65 por ciento de los casos. Es que cuando el resultado del control es apenas superior a 0,5 g de alcohol en sangre, muchos fiscales permiten al automovilista quedarse a un costado de la calzada a la espera de un nuevo control, que se le realiza generalmente pasada una hora, cuando ya se le han disipado los efectos que impidieron que continuara su marcha.
Según datos oficiales, el 29% de los conductores con nivel positivo de alcoholemia tiene entre 18 y 40 años, y el 89% son hombres.
En Puerto Madero también se verifica una menor venta de alcohol en locales gastronómicos. "Se consume menos y en las mesas siempre hay una persona que no toma, que es la que conduce", contó Pipo Acosta, del restaurante Spetus.
Lo mismo sucede en locales de los alrededores de la Capital. Los conductores porteños que van a cenar a esa zona, a su regreso tienen que cruzar por controles de alcoholemia. En el restaurante Sudeste, en San Isidro, por ejemplo, relataron que muchos comensales no terminan la botella de vino y se la llevan a sus casas para tomarla allí y así evitar que les lleven el auto en los controles.
Denuncian caminos alternativos
"Dentro de la ciudad, la gente empieza a cuidarse, pero las medidas no serán del todo efectivas hasta que se apliquen en toda la provincia de Buenos Aires y de forma masiva", dijo Viviam Perrone, de la Asociación Madres del Dolor.
Según Perrone, los jóvenes encuentran caminos alternativos para evitar los puestos de control. "Suelen tomar las autopistas o la ruta Panamericana, donde no se realizan", indicó. Perrone destacó que mucha gente sale a comer a los alrededores de la Capital y que, luego, busca la manera de evitar las inspecciones.
Según los datos oficiales, el 53% de los vehículos acarreados pertenece a conductores con domicilio en esta ciudad.
Los controles son rotativos y están concentrados sobre todo en zonas de oferta gastronómica y de locales bailables. Si bien se endurecieron desde comienzos del mes pasado, desde principios de año se realizaron en la ciudad 72.827 inspecciones. En ellas, a más de un millar de conductores se les encontró un exceso de alcohol en sangre.
Según contó Pablo, de 23 años, él y sus amigos saben dónde están los puestos de control y cómo hacer para evitarlos. "No es que manejemos borrachos, pero te da positivo con dos vasos, por eso usamos vías alternativas para llegar a los bares", admitió en diálogo con LA NACION.
Un sistema muy popular en los Estados Unidos es el servicio de "choferes sustitutos". En la Argentina no es una práctica habitual, pero los especialistas destacan la necesidad de difundirla. La agencia El Angel Guardián, por ejemplo, ofrece este servicio en la ciudad desde hace tres años. Mediante una suscripción adelantada (50 pesos por dos servicios mensuales), el cliente puede solicitar un chofer sustituto en caso de haber bebido de más. El chofer busca al cliente en el lugar donde se encuentra y le maneja el auto hasta su domicilio.
"Desde que los controles de alcoholemia incluyen el acarreo del vehículo aumentaron las consultas por nuestro servicio", dijo Gabriel Iezzi, de El Angel Guardián.
El Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) lanzó el año pasado la campaña El Conductor Alternativo, que sigue vigente y tiene como objetivo promover entre los jóvenes la elección de uno del grupo que no consuma alcohol cuando salen.
"Ahora, cada vez que vamos a cenar, elegimos a alguien de nuestro grupo como conductora alternativa", contó Alejandra, que cena con sus amigas en Puerto Madero una vez por semana. Una de ellas se ofrece a no tomar nada de alcohol para evitar que les puedan sustraer el auto en los controles de alcoholemia.
Cuestión de educación
Según las estadísticas de las ONG especializadas en seguridad vial, el 50 por ciento de los accidentes que se producen por año tienen como causa principal el consumo de alcohol. Los expertos coinciden en la efectividad de los controles con las nuevas sanciones, pero insisten en la necesidad de crear conciencia por medio de la educación.
"Esto es una cuestión de cultura y la efectividad de los controles depende de su acompañamiento por una política educacional adecuada", opinó Marcelo Aiello, de Cesvi, y agregó: "Creemos fundamental incorporar la instrucción vial como parte de la educación ciudadana para que los jóvenes sean los promotores del nuevo tránsito". Precisamente, hoy se celebra en el país el Día de la Seguridad en el Tánsito.
Según Santiago Ricagno, un joven de 21 años que vive en Pilar y los fines de semana sale a bailar a la Capital, no tomar alcohol cuando se maneja es una cuestión de conciencia, no de sanciones. "La idea es no matarte ni matar a otros. Si te sacan el auto o te hacen una multa es sólo un detalle."
Ricagno y su grupo de amigos se turnan también para que el que maneja la noche en que salen no tome alcohol.
Estudios del Instituto de Seguridad Vial (Isev) indican que el 25% de los accidentes viales se producen durante la madrugada del domingo. Los controles de alcoholemia, que se realizan todos los días, entre las 19.30 y las 6.30, cumplen un turno extra durante los fines de semana: el horario se extiende entre las 9.30 y las 13.30.
"Los puestos van rotando permanentemente y, además, estamos realizando convenios con los municipios cercanos a la Capital para extender los controles", indicó Pablo Martínez, director de Seguridad Vial de la ciudad.
"Mientras más se amplíen los controles, más efectivo será el resultado", opinó Alberto Silveira, de la Asociación Civil Luchemos por la Vida. Y agregó: "Pero nada es más efectivo que educar para generar conciencia".
Por Sol Amaya
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Martes 10 de Junio de 2008