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Kirchner atacó al campo y a la prensa, y se despegó de D´Elía

Buscó encolumnar al peronismo en la disputa con el agro; rescató a Duhalde

Si acaso alguien suponía que las horas de convulsión potenciadas por el cacerolazo de anteanoche podían hacer retroceder al Gobierno en su batalla contra el campo, se equivocó. Néstor Kirchner lo puso en evidencia a primera hora de la tarde, durante una conferencia de prensa en la que se despegó notoriamente del piquetero oficialista Luis D Elía, atacó a la prensa y al agro, y rescató a Eduardo Duhalde.

Se esperaba con expectación la opinión de Néstor Kirchner. La manifestación social en todo el país confería a sus palabras un peso específico que competía con la exposición de la presidenta Cristina Kirchner, un par de horas después, en cadena nacional.

Y Kirchner marcó el tono del Gobierno. Mantuvo la postura intransigente, minimizó los cacerolazos y se aupó sobre el sello del PJ, justo cuando comenzaba a crecer la disputa por espacios de poder entre dirigentes partidarios y D Elía.

Arropado por ministros (Alberto Fernández, Julio De Vido), sindicalistas (Hugo Moyano, Julio Piumato, Jorge Viviani), legisladores (Miguel Pichetto, José Pampuro, Carlos Kunkel, Agustín Rossi, Héctor Recalde, José María Díaz Bancalari), gobernadores (Daniel Scioli, que llegó con su vicegobernador, Alberto Balestrini), intendentes (Alejandro Granados, Julio Pereyra, Juan José Mussi) y funcionarios (Juan Carlos Mazzón, Juan Pablo Schiavi), Kirchner se ocupó, primero, de convocar al acto de hoy en la Plaza de Mayo.

"Algunos golpean cacerolas; nosotros vamos a la Plaza", dijo. Rechazó inmediatamente que intendentes y gobernadores le hubieran pedido suspender el acto. "Ni un solo dirigente del justicialismo me llamó para levantarlo. Si hay algún dirigente que me haya pedido levantar el acto, que lo diga ahora", arengó. Aunque anteanoche decenas de dirigentes reclamaron por lo bajo la suspensión del encuentro, ayer, ante las cámaras, nadie le contestó.

Volvió a hablar de un intento de desgaste contra la Presidenta y asignó al cacerolazo de anteanoche una capacidad logística superior a la de la espontaneidad. "La logística de estas movilizaciones son aportadas por sectores ligados a un proceso anterior, a intereses que trajeron el modelo neoliberal a la Argentina", disparó.

Con tono y gestos duros, siguió con el campo: "No es la contraparte del Gobierno, sino sólo un sector. Si el Gobierno toma una decisión y este sector o cualquier otro no está de acuerdo, tienen un camino, que es esperar el proceso eleccionario y presentarse con otro modelo".

Por enésima vez, dijo luego que el objetivo era "la redistribución del ingreso" y acusó al campo de querer "llevarse toda la renta y vender los alimentos a precios internacionales". El cierre fue otro clásico de los últimos tres meses: "Estamos defendiendo la mesa de los argentinos".

Con atención lo escuchó el peronismo. Kirchner no desconocía el surgimiento, en los últimos días, de voces ofuscadas por la creciente participación de D Elía en las manifestaciones oficialistas. Los ataques a Duhalde y la convocatoria a defender como fuera la gestión de Cristina Kirchner enfrentaron al piquetero más kirchnerista con el propio Kirchner.

"Cada uno puede pensar como quiera; esto es una democracia. Pero yo no pienso lo mismo que él. Yo soy peronista. No creo que Duhalde esté detrás de ningún golpe. Y tampoco creo que haya que invocar a las armas. Nosotros queremos desarmar los espíritus y los corazones."


PJ vs. D´Elía


Es exactamente lo que pretendía el peronismo clásico, temeroso de que D´Elía, con tanta exposición mediática, se convirtiera en la imagen del kirchnerismo o del peronismo ante la sociedad.

El ex presidente continuó con su argumento sobre la supuesta estrategia de desgaste contra la Presidenta. Llegó así el turno de los medios. Pidió a la prensa que "recupere la ecuanimidad" y aseguró que, en su opinión, "está trabajando coordinadamente" en contra del Gobierno.

"Algunos se pusieron muy nerviosos con la ley de radiodifusión, entonces tratan de forzar realidades. Por ejemplo, algunos pueden cortar la calle, la ruta, le pueden pegar a otra persona, y hay otros que no se pueden ni expresar ni dar conferencias de prensa, porque ahí es una provocación. Hay que terminar con este doble discurso. Da pena que tengan tal grado de parcialidad", atacó.

Se entusiasmó y siguió, mientras lo ovacionaba una veintena de militantes: "Espero que se puedan mirar al espejo los que trabajan en los medios que están contando estas cosas".

Habló allí con nombres propios y se refirió a LA NACION y a Clarín . "Diarios como LA NACION pedían tolerancia cero porque en el corte estaban los transportistas; ahora, con aquellos que juegan para sus intereses [por los ruralistas]... tolerancia total."

Dos nombres más mencionó, y ambos relacionados con el acto de hoy: el del gobernador de Chubut, Mario Das Neves, y el del jefe de gobierno de la Capital, Mauricio Macri.

Sobre Das Neves, lo exculpó por la anunciada ausencia del gobernador. "Está bien. Mario es un amigo, lo quiero mucho, es pingüino como yo, pero en este tema piensa distinto. Los compañeros que no quieran venir al acto tienen todo el derecho".

Y cerró con Macri: "Lo que me tenía muy preocupado es por qué estaba él tan preocupado por el acto. Mejor que se dedique a la ciudad, que le hace falta bastaaante ", consideró.

El peronismo volvió a aplaudir. Para ese entonces, el clima tenso se había distendido y el riesgo de un nuevo cacerolazo o de una rebelión en el PJ parecía más lejano.

Por José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Miércoles 18 de Junio de 2008

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