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La Presidenta pidió que se encarcele a los "estancieros" que cortan rutas
Fue en el acto en el que anunció el envío al Congreso de las retenciones móviles
Con otro duro discurso, la presidenta Cristina Kirchner ratificó las polémicas retenciones móviles, aunque desde ayer las sometió para su ratificación a la voluntad del Congreso. Pero aprovechó la cadena nacional que había pedido en la mañana para culpar al campo de querer imponer un nuevo modelo político, ninguneó la masiva protesta de anteanoche al llamarla "bocinazo" y hasta pidió a la Justicia que encarcele a los "estancieros" que cortan rutas.
La Presidenta tomó 30 minutos para desgranar sus argumentos, que giraron sobre la defensa de la democracia y la teoría de que los reclamos de los últimos tres meses buscan desestabilizar su gestión. "La clave está en presentar las ideas de cada uno ante la ciudadanía y cuando ésta elige y vota, si ese voto no nos ha sido favorable, a mejorar la propuesta y esperar el próximo turno electoral", espetó desde un salón Blanco lleno que contó con la presencia, por primera vez en la Casa Rosada, del ex presidente Néstor Kirchner.
Fue, en rigor, un acto de homenaje a las víctimas del bombardeo del 55, nunca mejor incluido en la agenda presidencial para hablar de un intento de golpe por parte del campo.
"Para aprender a ganar, primero hay que saber perder", les dedicó a los dirigentes rurales y políticos opositores que alzaron sus voces en contra del Gobierno durante el conflicto. Enseguida, la Presidenta pidió "igualdad" ante la ley. "Me acordaba hace días de algún militante social que por pedir comida en un supermercado o cortar una calle, fue condenado y cumplió cárcel. O vendedores ambulantes y travestis [que estuvieron] un año presos. Me gustaría también que la misma Justicia actuara cuando un estanciero corta la ruta", sostuvo. Nada dijo de los transportistas que se sumaron en las últimas semanas al reclamo y encabezaron bloqueos de rutas totales para pedir que se solucione el conflicto.
Llamado a los jueces
"Yo quiero vivir en un país libre donde pueda transitar. Si alguien no me deja quiero que haya un juez de la Constitución y un fiscal de la República que me garantice el derecho que tengo a transitar libremente", arengó la Presidenta. No hizo referencia tampoco al extenso corte de rutas en la frontera con Uruguay que realizan los ambientalistas de Gualeguaychú en rechazo a la pastera Botnia.
Aunque por lo bajo Luciano Miguens, el presidente de la Sociedad Rural, es el preferido por la Casa Rosada como interlocutor porque lo consideran "medido", ayer Cristina Kirchner cuestionó duramente a la entidad que representa. "No quiero una democracia corporativa donde se crea que se puede manejar desde la Sociedad Rural, con cacerolas, cortes de ruta y bocinas", reclamó. Dos horas antes, las críticas del ex presidente habían estado destinadas a Alfredo De Angeli, el verdadero enemigo que ve la Casa Rosada.
"¿Cuál es hoy la imagen de los argentinos en el mundo donde las resoluciones de un Poder Ejecutivo Nacional se pretenden derogar desde la Sociedad Rural con un «bocinazo»?", insistió la Presidenta y levantó como pocas veces en su discurso los aplausos y cánticos de la juventud peronista, ubicada en el salón contiguo.
La Presidenta retomó su pedido de perdón, tal como lo había hecho hace una semana cuando lanzó el plan de redistribución social que se financiará con la suba en las retenciones a la soja. Pero esta vez tuvo otro destinatario. Fue para quienes "han sufrido gestos de intolerancia". Se refirió así al diputado kirchnerista Agustín Rossi, que había sido escrachado por manifestantes del campo en Rosario. "No hay derecho a ir a la casa de alguien a insultarlo a él y a su familia por el solo hecho de que es diputado y cumple con su mandato popular", pidió.
Además, dijo que su Gobierno "siempre estuvo dispuesto al diálogo". Pero no hizo una convocatoria formal. Sólo reclamó que se liberen los caminos. "El diálogo debe ser a partir de que definitivamente y para siempre no se corten más rutas ni se entorpezca la vida de los argentinos", resaltó.
Antes de despedirse, se plantó como una defensora de la "institucionalidad" para ratificar su jugada de que sea el Congreso quien avale la suba en las retenciones. Y así, con una crítica al propio Kirchner, dijo que en sus seis meses de gobierno no había dictado ningún decreto de necesidad y urgencia, aunque su marido dejó la presidencia con el récord de toda la historia democrática. "Yo he querido, como una contribución muy fuerte a esa calidad institucional, no hacer uso de esa facultad que me confiere la Constitución", dijo.
Como si se hubiera olvidado, recién al finalizar el acto convocó a la movilización que hoy encabezará con su marido en Plaza de Mayo, en otro capítulo de la obsesión kirchnerista por ganar la opinión pública.
Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION
Palabra presidencial
"No quiero una democracia corporativa que crea que se puede manejar desde la Sociedad Rural, con cacerolas, cortes y bocinas"
"Si alguien no me deja [transitar], que haya un juez de la Constitución y un fiscal de la República que me garantice mi derecho"
"El diálogo debe ser a partir de que definitivamente no se corten más rutas ni se entorpezca la vida de los argentinos"
La Nación
Miércoles 18 de Junio de 2008