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En el Congreso, la oposición busca forzar "un debate a fondo"
Rechazan que el Parlamento se limite a votar a favor o en contra del proyecto.
Los senadores de la oposición aplaudieron ayer la decisión gubernamental de enviar el tema de las retenciones al Congreso, "aunque tarde y con muchos costos políticos". Y pidieron suspender la resolución 125 mientras dure la discusión en el Congreso.
No conocían aun el proyecto que se envió anoche a Diputados, pero advirtieron que "si buscan una aprobación a libro cerrado, será un gambito como en el ajedrez" porque el debate se convertiría en una mera formalidad.
Eso es lo que finalmente pasó: el texto oficial dice "ratifícase" la resolución 125, que dio origen a las retenciones móviles. Anoche, el jefe de bloque de la UCR, Ernesto Sanz, le dijo a Clarín que "la primera impresión es que se obstaculiza un debate profundo. Cualquier posibilidad de mejorar la ley parece inviable, debe ser por sí o por no". Agregó que "esto vuelve a poner el conflicto en los extremos, no se toca el fondo del problema que son las retenciones móviles. El riesgo es que al final esto tenga solo un paso formal por el Congreso".
Más temprano, apenas terminó el discurso presidencial, se habían juntado 19 senadores de todo el arco opositor para dar sus impresiones. Estaban casi todos: de la UCR, de la Coalición Cívica, del PJ disidente, y bancadas unipersonales.
"Después de un fin de semana angustiante, parece que el Gobierno ha recapacitado", dijo Chiche Duhalde, quien se quejó de que "tuvo que pasar tanto tiempo para desembocar en lo que debió hacerse el primer día". Afirmó que "si el Gobierno manda un proyecto a libro cerrado, será responsable del enojo de la gente del campo". Y dijo que "habría que analizar prioridades, porque las retenciones son la tercera parte de lo que costará el tren bala, por ejemplo".
María Eugenia Estenssoro (CC) fue la encargada de informar que hoy presentarán un proyecto para "suspender" la resolución 125 mientras dure su paso por el Congreso, "hasta que se vote un nuevo modelo de retenciones". "Si se suspende el decreto, no habrá motivo para que se mantenga la protesta del campo", añadió Sanz. Más tarde sería el propio Julio Cobos el que lo descartó: "No hay que agregar más obstáculos al debate", dijo.
Adolfo Rodríguez Saá señaló que el de ayer "fue un paso importante para lograr con prudencia que el país se reencauce en la vía institucional" y también pidió suspender la resolución. El cordobés Carlos Rossi dijo que el ministro Martín Lousteau "debió haberse llevado con él la resolución 125 cuando se fue". Y el radical catamarqueño Oscar Castillo fue el que advirtió sobre el "gambito" ajedrecístico, una metáfora lúdica para decir que, si es a libro cerrado, el debate sería sólo formal.
Ayer también hubo movida opositora en Diputados, pero con menos ruido. Se reunieron en una sesión especial cerca de las 15, y decidieron irse a sus despachos a escuchar los discursos oficiales. Después nadie volvió. Pero avisaron que también pedirán suspender la 125 mientras dure el debate. Por lo pronto, se levantaron los pedidos de sesiones especiales para hoy y mañana.
El oficialismo, a su turno, informó que el proyecto enviado por el Gobierno podría comenzar a tratarse la semana que viene, en Agricultura y Presupuesto, presididas por kirchneristas.
Lo cierto es que la movida de Cristina Kirchner tomó casi por sorpresa a senadores y diputados, quienes venían reclamando que el tema llegue al Congreso pero no esperaban que el Gobierno lo hiciera. Intuyen que el oficialismo tiene una mayoría tan abultada que será difícil cambiar las retenciones, y confían en que varios kirchneristas se atrevan a sacar los pies del plato para oponerse al proyecto.
Por:
Alfredo Gutiérrez
Clarín
Miércoles 18 de Junio de 2008