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En el interior bonaerense, las quejas y la tensión se mantienen
Desconfían de los anuncios oficiales; siguen los cortes de rutas
ROQUE PEREZ.- Decían que uno de los piquetes más virulentos estaba aquí, sobre la ruta 205, en la entrada de esta pequeña ciudad de 12.000 habitantes. De hecho, hace diez días, un camionero que apoyaba la medida de fuerza del campo había terminado en el hospital, herido de una cuchillada durante una pelea con transportistas que reprobaban el paro.
Decían, también, que el intendente de Roque Pérez, el oficialista Hugo Oreja, no iba a asistir al acto que el Gobierno hizo ayer en la Plaza de Mayo. Así fue. Desde su despacho Oreja contó ayer a LA NACION que desde hace un mes, cuando los camioneros se plegaron al paro, el piquete "se puso más duro. En algunos momentos, hasta cortaron los caminos de tierra".
El intendente también recordó cuando una caravana de ocho kilómetros de camionetas y tractores recorrió las calles del pueblo hasta llegar a la municipalidad. "No vinieron a agraviarme a mí. Ellos están conformes con mi postura equilibrada", dijo el jefe comunal. Es que Oreja, pese a pertenecer al Frente para la Victoria, no está completamente de acuerdo con el gobierno nacional. "Creo que la oportunidad y la forma de aplicar las retenciones no fueron las ideales. También hay que entender a la gente del campo. Acá yo no veo golpistas ni oligarcas", dijo.
En las rutas
"¿Oligarca yo? Si tengo 53 años y un camioncito. Sí, claro. Y ellos se gastan un millón de pesos en el acto. Nosotros no necesitamos plata para llenar una plaza", dijo Manuel Amado, uno de los camioneros que, junto con productores agropecuarios, rodeaban una fogata en el piquete a la entrada de Roque Pérez.
Allí, la idea era seguir con el paro, pese a que el Gobierno había anunciado, anteayer, que las retenciones iban a ser tratadas en el Congreso. "Es un engaño. Lo que envían al Congreso es un paquete cerrado y los diputados tienen que votar sí o no. Bueno, después tendrán que dar la cara en sus provincias", opinó otro camionero, Gustavo Arguindegy.
Se había dicho que el piquete de Roque Pérez era uno de los más radicales. Sin embargo, con el correr de las horas, la tensión había aumentado en otros distritos. Por ejemplo, en Saladillo. Cuando LA NACION llegó al cruce de las rutas 205 y 51, un grupo de productores agropecuarios y camioneros rodearon el auto y empezaron a pedir credenciales, con voces beligerantes. Cuando estuvieron seguros de que estaban frente a periodistas, uno de los productores, Alfredo Astorgano, contó que días antes casi le dan vuelta el auto a unos policías de civil que se hicieron pasar por periodistas para fotografiarlos a ellos y las patentes de sus vehículos.
Mientras el productor contaba este episodio, empezó a arder un fardo de pasto seco, al lado de un poste de iluminación, cuyos cables empezaron a desprender un humo negro y plástico. Algunos se reían; otros decían que apagaran el fuego. Nadie lo apagó.
El ánimo, aquí, también era continuar con el paro. El productor Guillermo Estrugamou dijo: "Si en vez de reglamentación tenemos una ley de retenciones, tendremos que pelear contra la ley". Mientras hablaban los productores de Saladillo, llegó el rumor de que en 25 de Mayo un grupo de camioneros había cortado las rutas, completamente. En efecto, eso había ocurrido por la mañana.
Como en muchos otros piquetes, allí también se habían unido camioneros rurales y productores. Anoche también se hablaba de cortes en Chacabuco, Salto, Rojas y Junín.
Por Ramiro Sagasti
Enviado especial
La Nación
Jueves 19 de Junio de 2008