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El kirchnerismo teme perder la mayoría que tiene en el Senado
No sumaría los votos para el dictamen
La tranquilidad que imperaba en el kirchnerismo del Senado, en el que tiene asegurados los votos en el recinto para ratificar las retenciones, se vio conmovida en las últimas horas luego de que el sector se percató de que no le cierran las cuentas para imponer su mayoría en la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda.
Esto es así porque, sobre 15 miembros, el kirchnerismo tendría asegurados, en el mejor de los casos, siete votos, uno menos de los necesarios para alcanzar dictamen de mayoría.
El dato no es menor, ya que un escenario de estas características obligaría al kirchnerismo a forzar el debate del proyecto en el recinto sobre tablas, para lo cual se necesita el apoyo de los dos tercios de los presentes. Una relación de fuerzas que en este momento no tiene ni por asomo cuando de apoyar sin cortapisas las retenciones móviles del Gobierno se trata.
En fuentes oficialistas se mostraron confiados en revertir la relación de fuerzas actual que existe en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pero también admitieron que, por el momento, los números le son adversos y que no tienen asegurada la mayoría para imponer dictamen.
Dos votos clave
En este escenario, cobran especial relevancia dos senadores. Uno, oficialista; el otro, radical K.El primero es el cordobés Roberto Urquía que, para colmo, es presidente de la comisión en cuestión. Entronizado en ese cargo por decisión de Cristina Fernández de Kirchner, el conflicto con el campo logró cambiar en 180 grados la imagen de "empresario ejemplar" que la Presidenta tenía del legislador y propietario de grandes extensiones de campos y de Aceitera General Deheza (AGD), una de las principales plantas alimenticias de la Argentina.
Fiel aliado del Gobierno kirchnerista, Urquía debió abandonar su alineamiento con el Poder Ejecutivo cuando se agudizó el conflicto con el campo y los productores rurales de General Deheza y sus alrededores comenzaron a cuestionar su apoyo a las retenciones móviles. La presión no se tradujo en "escraches", aunque se le parecieron bastante. Aviones fumigadores sobrevolaron su campo exhibiendo carteles con la leyenda "Urkía traidor".
El golpe de gracia para definir su alejamiento del gobierno nacional fue la decisión del gobernador de Córdoba, el peronista Juan Schiaretti, de ponerse en la vereda de enfrente de la Casa Rosada respecto del esquema de retenciones del oficialismo.
El otro nombre clave es el del radical K rionegrino Pablo Verani. Su posición sobre las retenciones es una incógnita, aunque en el kirchnerismo apuestan a que terminará alineado con el Gobierno.
De todas maneras, su firma en el dictamen de mayoría sólo emparejaría la relación de fuerzas, en un empate a siete votos por lado que no haría otra cosa que sumar más presión sobre un Urquía tironeado entre su lealtad al kirchnerismo y la ya palpable condena de los productores rurales cordobeses.
Apoyos oficiales
Además de Verani, apoyarían al Gobierno en la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado los kirchneristas José Mayans (Formosa), Marcelo Guinle (Chubut), Fabián Ríos (Corrientes), Guillermo Jenefes (Jujuy), José Pampuro (Buenos Aires) y Nancy Parrilli (Neuquén).
Por el rechazo o un proyecto alternativo firmarían los radicales Ernesto Sanz (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Roy Nikisch (Chaco); los peronistas Juan Carlos Romero (Salta) y Roxana Latorre (Santa Fe), María Eugenia Estensoro (Coalición Cívica-Capital Federal) y Delia Pinchetti (Fuerza Republicana-Tucumán).
El desempate quedaría así en manos de Urquía. Una alternativa que para el kirchnerismo, acostumbrado a imponer cómodas mayorías, es poco confiable.
Por Gustavo Ybarra
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Miércoles 25 de Junio de 2008