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Urquía renunció a un lugar clave para el proyecto oficialista
Se alejó de la Comisión de Presupuesto
El senador Roberto Urquía (PJ-Córdoba) decidió ayer cortar por lo sano y terminar con las presiones del Poder Ejecutivo para que apoyara el actual esquema de retenciones, a contramano de su condición de productor rural y empresario del sector agroalimentario, y renunció a la Comisión de Presupuesto y Hacienda, de la que era presidente.
Urquía dimitió luego de que LA NACION dio cuenta en su edición de ayer de que su rechazo a apoyar al Gobierno en su disputa con el campo le impedía al oficialismo asegurarse las ocho firmas que necesita para alcanzar dictamen de mayoría en la comisión cuando el proyecto del Poder Ejecutivo, hoy en debate en Diputados, aterrice en la Cámara alta.
Con su paso al costado, el empresario cordobés le dejó el camino allanado al kirchnerismo para recuperar la mayoría (ocho firmas sobre 15 miembros) en la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
La renuncia fue confirmada a este diario por el presidente del bloque oficialista, Miguel Pichetto (Río Negro), quien rápidamente realizó los movimientos necesarios para ordenar las cuentas oficialistas.
Anunció que propondrá al peronista correntino Fabián Ríos para presidir la comisión y que el ultrakirchnerista Nicolás Fernández (Santa Cruz) ocupará la vacante dejada por Urquía.
Más allá de que estos movimientos le asegurarían al oficialismo un trámite en comisiones sin contratiempos (en Agricultura, a la que también será girado el proyecto, cuenta con la mayoría), los interrogantes en el bloque oficialista de cara al futuro debate de las retenciones móviles siguen abiertos.
Según confiaron a LA NACION fuentes kirchneristas, Urquía les anunció su decisión tanto al vicepresidente Julio Cobos como a su jefe de bloque poco después del mediodía.
"Voy a renunciar porque no quiero ser un obstáculo para el bloque y porque no puedo apoyar la propuesta actual del Gobierno", le comunicó al senador Pichetto.
Así lo plasmó en la nota que elevó al vicepresidente Cobos. "Deseo destacar que me debo a los intereses de mi provincia, a la posición tomada por el gobernador Juan Schiaretti y a las instrucciones que he recibido de la Legislatura provincial", señala Urquía en su misiva, en la que también renunció a la Comisión de Agricultura.
En otras palabras, el empresario cordobés no podrá ser contado como un voto afirmativo cuando la iniciativa llegue al recinto de la Cámara alta.
De todas maneras, esto no afectaría las cuentas oficialistas, que, por el momento, le garantizan a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner 36 votos en una cámara que por la licencia del economista kirchnerista Eric Calcagno (es senador por Buenos Aires) cuenta con 71 miembros activos.
Tras la decisión del senador cordobés, en ámbitos parlamentarios se señalaba ayer una paradoja: Urquía había sido designado en diciembre último presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda (para lo cual no asumió la banca de diputado que había obtenido en las elecciones de octubre) a contrapelo de los deseos de la conducción del bloque de senadores kirchneristas, que impulsaba para ese cargo al correntino Ríos.
Los cambios registrados ayer en la Cámara alta también muestran, de manera descarnada, lo cambiante de la política argentina.
Hasta no hace mucho tiempo Urquía era, en palabras de la propia presidenta Cristina Kirchner, "un empresario ejemplar" del modelo kirchnerista.
Sin embargo, con el paulatino endurecimiento de la posición del Gobierno en su enfrentamiento con el campo por el esquema de retenciones móviles el senador se vio obligado a tomar distancia de la política de la Casa Rosada. Ayudó a ese posicionamiento el malestar social de los productores cordobeses vecinos a la ciudad de General Deheza, que lo hostigaron con pintadas que lo calificaban de "traidor".
Por Gustavo Ybarra
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Jueves 26 de Junio de 2008