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Por falta de pago, se acumula gasoil en 8 buques en el río

Parte de ese combustible debe ir a las usinas eléctricas, que le reclaman el dinero al Gobierno

En algunas usinas eléctricas hurgaban ayer en teléfonos de la Secretaría de Energía casi con desesperación: necesitaban 60 millones de dólares para pagar un barco con gasoil que esperaba, sin descargar, frente al puerto de Buenos Aires. Hasta anoche, el dinero no llegaba. Las cuentas del Gobierno no son lo que eran. Y el Río de la Plata luce, más que nunca, como el más ancho del mundo: el último fin de semana, ocho buques deambulaban por sus aguas con cargamentos de combustible equivalentes a unos 650 millones de dólares que nadie amagaba pagar.

Nada es gratis. La Argentina ha decidido subsidiar su sistema eléctrico y parte del combustible para automóviles y empresas, pero el dinero no alcanza para todos. En los despachos oficiales se lo reconoce en voz baja. Gran parte de los fondos de Cammesa, la empresa que administra el sistema eléctrico nacional, se van todos los días en una importación sin precedente en la historia de la energía local: más de 1000 megavatios de Brasil que se deben pagar en efectivo y cuestan 6,5 millones de dólares por día.

La mayoría de las facturas están a nombre del Estado. Algunos ejecutivos cercanos a la Casa Rosada hacían anoche una especulación más o menos optimista: no es que no haya fondos, lo que ocurre es que el Gobierno no quiso comprometer el superávit de junio. Julio, dicen, será otra cosa y otro mundo.


Barco quieto

La espera de los barcos que, como dice el tango, sueñan que hacia el mar han de partir, tiene un costo elevado. Como ocurre con los taxis urbanos, pero bastante más caro: 45.000 dólares diarios. En la medida en que el Tesoro nacional no pague, se agigantará la deuda. La previsión de las petroleras es que la Argentina tendrá que importar este año 3,2 millones de metros cúbicos de gasoil. Con el petróleo a estos valores, unos 1800 millones de dólares.

Algunos de estos buques fueron contratados por la comercializadora de YPF. Según estas intermediarias, aguardan el barco Da King, el Maesrk Radiant, el Valle de Córdoba y el Hugli Spirit. En la firma española explicaron ayer a LA NACION que no eran para uso propio. En el mercado petrolero se dice que deberán ser pagados por Enarsa, la estatal argentina, que repartirá esos litros entre distribuidoras y otras empresas. "Los barcos están demorados por problemas de documentación con Enarsa", explicó un trader .

Otras embarcaciones deberían ser solventadas por Cammesa. Uno, de la comercializadora Glencore (el buque Brasa, que había descargado hasta el viernes pasado, por falta de pagos, sólo una parte de lo previsto) y dos de Vitol (el Norden Bell y el High Glow).

Ni en Enarsa ni en la Secretaría de Energía supieron explicar nada al respecto ante la consulta de este diario. La administración energética argentina maneja más dinero y menos información que nunca en su historia. Se han extinguido planillas de la página web de Cammesa y faltan manos para contestar los teléfonos a la prensa.

Tanta oscuridad motiva sospechas y reacciones. Semanas atrás, al ver que varios buques de YPF esperaban sin descargar en el río, la compañía Shell, que acababa de pagar una importación sin impuestos a través de un programa oficial, le envío a la Subsecretaría de Combustibles una carta en la que le advertía que un subsidio debería ser para todo el sector, no para una sola empresa. YPF dice que no se trata de mercadería propia y que no importará gasoil.

El divorcio de los precios argentinos de los del resto del mundo, que lleva más de seis años, le ha reportado algunas paradojas al mercado nacional. La última fue expuesta con ironía, el último 3 de abril, por Juan José Aranguren, presidente de Shell: "Suerte que duró 21 días el paro agropecuario, porque, si hubiera durado un poco menos, hoy estaríamos discutiendo por qué falta gasoil".

Otros se quejan más. Manuel García, representante de las estaciones de servicio independientes, dijo ayer que el paro había provocado el cierre de 280 estaciones.


¿Mal gasoil?

También están comprometidas las usinas eléctricas. Días atrás, una de ellas rechazó el combustible importado por Cammesa porque lo consideraba de mala calidad. Los manuales de las centrales especifican que se pierde la garantía del fabricante si no se usa el gasoil adecuado. "Están importando mierda", se quejó un ejecutivo.

En Cammesa le contestaron que no lo podía devolver. Hace una semana, el Gobierno debió cortarle el gas durante un fin de semana al sector fabril porque no tenía gasoil para evitar cortes de luz.

Todo parece más complicado hacia el futuro. El déficit de Cammesa será este año de 15.000 millones de pesos. Es lo que destinará el Estado para no subir tarifas y pagarles la importación a Brasil y ganancias a las generadoras. La cifra es superior a los 12.000 millones que costaron cuatro años juntos (2004-2007). Y astronómicamente más abultada que los famosos 2100 millones adicionales de las retenciones agropecuarias que desencadenaron la crisis política.

Por Francisco Olivera
De la Redacción de LA NACION

5000
millones de dólares
  • Es lo que le costará este año al Gobierno subsidiar el sistema eléctrico nacional.

1800
millones de dólares
  • Es lo que costará este año la importación de gasoil, según cifras de las empresas petroleras.

650
millones de dólares
  • Es lo que cuestan los litros de gasoil que esperan en ocho buques, en el Río de la Plata, sin ser descargados

La Nación
Martes 1 de Julio de 2008

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