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El futuro del agua dulce

La legisladora propone los lineamientos generales de una política integral del uso del agua en Mendoza, sosteniendo que la gestión de los recursos hídricos y el ordenamiento territorial son las dos caras de una misma moneda

Resulta relevante que conozcamos los siguientes datos que servirán de marco al análisis propuesto. Existen informes mundiales que alertan.

El consumo de agua dulce se ha duplicado en la última mitad el siglo XX, por lo que el agua disponible (oferta) por persona se estima disminuirá en 30% en las próximas décadas; 1/3 de la población mundial vive sin saneamiento básico, ello genera que 30.000 personas mueran por mes por ausencia de saneamiento adecuado, ríos que se secan antes de llegar al mar, mayores extensiones de desertización y el aumento creciente de la contaminación de las aguas, entre otros tantos cientos de datos vinculados que hacen que debamos tomar conciencia sobre el futuro integral de la humanidad, inclusive la de plantearnos un horizonte que considere la vida misma.

Ya se oyen voces de alerta y preocupación. Klaus Toepfer, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) quien expresó: “El agua no es sólo la más básica de las necesidades sino el núcleo del desarrollo sostenible y el elemento esencial para la erradicación de la pobreza. El agua está ligada a la salud, la agricultura, la energía y la biodiversidad”.

Otras asociaciones mundiales comprometidas con el tema, intentan hacernos conocer esta realidad proponiendo estrategias, acciones y capacitación para generar compromiso con los hechos con destino a adquirir una cultura social del recurso.

Para ello proponen un proceso de gestión de conocimiento indispensable para la planificación y la elaboración de planes estratégicos, que consiste en una serie de actividades que es preciso ver cómo se están aplicando en Mendoza.

Es que las soluciones hídricas son siempre locales. En tal marco es alentadora la posición del Gobierno provincial para encarar estos desafíos. La creación de la Agencia de Cambio Climático es el mejor ejemplo, sin descartar los preexistentes organismos provinciales y nacionales con asiento en la provincia, especialmente el Departamento General de Irrigación, directa y profundamente comprometido con el recurso.

Ahora bien, para concretar la gestión integral del recurso hídrico e instaurar el modelos estratégico no hay que empezar de cero y rediseñar todo. Sólo se necesita determinar el ámbito institucional de coordinación que contenga la información y los conocimientos multisectoriales que se adquirirán, con un enfoque integrado y con la competencia institucional para encararlo.

Aunque previo a ello se deberán identificar lo escenarios posibles sobre el recurso hídrico mediante la aplicación de la propuesta que propugno como herramienta precedente.


Propuesta y herramienta


Sostengo que la capacidad de proyectar el futuro deseable nos permitirá tomar las decisiones acertadas. Para ello hay que reflexionarlo estratégicamente, teniendo una visión de él a mediano y largo plazos con la convicción de que la “prospectiva” es la memoria del futuro.

Por ello he elevado al Gobierno provincial, a través de la Secretaría de Medio Ambiente, y al Departamento General de Irrigación, una propuesta-proyecto para identificar escenarios estratégicos a 2025 sobre recursos hídricos de Mendoza, basado en un método de prospectiva estratégica, con destino a elaborar un diagnóstico que lleve a un enfoque global del problema mediante un proceso formal del pensamiento lógico, crítico y creativo.

Todo ello sobre bases metodológicas rigurosas, y con carácter dinámico, interdisciplinario, participativo y/o de trabajo en red puesto al servicio de una mejor interpretación futura para la toma de decisiones.

Su metodología se apoya en un modelo informático (software) que es complementado con el aporte de numerosas técnicas. Su enfoque es sistémico y prospectivo por lo cual nunca se puede considerar acabado en cuanto impone un análisis dinámico permanente.

Su finalidad esencial es la de crear un observatorio de prospectiva del agua como foro e instrumento de acción sobre este recurso, con intervención de todos los actores vinculados con éste, para monitorear y analizar, además, la evolución de los escenarios prospectivos que se hayan determinado, evaluar institucionalmente el desempeño de las políticas adoptadas y proponer corrección en función de los indicadores, permitiendo nuevas respuestas ante el futuro cambiante.


Lo estratégico

En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible realizada en el año 2002, se instó al establecimiento de estrategias para la Gestión Integral de los Recursos Hídricos.

Lo “estratégico” tiene enfoques amplios respecto de los planes específicos y/o tradicionales. El recurso hídrico debe vincularse con otros factores y variables para el logro de objetivos integrales. Para ello promueve la integración de todos los sectores que influyen y se ven influidos por la gestión del agua: salud, medio ambiente, energía, industria, agricultura, ganadería, etc., a través de organismos públicos y privados.

Destaca lo estratégico por su dinamismo al emplear un procedimiento continuo y adaptable a la acción del tiempo, resolviendo no sólo los objetivos inmediatos sino también los mediatos a través de la institucionalización del cambio, al permitirse preverlos.


Conflicto de intereses

La integración propuesta plantea la incógnita respecto de cómo se comportarán los actores relacionados con el agua y cómo será la resolución de los conflictos derivados que pudiesen limitar o restringir una coordinación satisfactoria respecto de su uso, en razón a las posiciones e intereses en juego.

Entiendo que la respuesta se encuentra en la composición eficiente y participativa de la planificación del recurso, ya no sólo mediante especialistas sino también a través de una mayor representación pública.

De esta diversidad y desde la toma de conocimiento recíproco de cada realidad, surgirán respuestas más productivas que beneficiarán a todos los sectores involucrados, descubriendo que los objetivos presuntamente incompatibles no son tales y que hay un modo equitativo de preferenciar los usos en pro de todos.

Ortega y Gasset cuando pronunció su célebre “yo y mis circunstancias”, nos decía que la realidad circundante forma la otra mitad de nuestra persona y, en tal consideración, debemos afrontar una perspectiva que ordene la realidad de modo tal que nos permita asumir que si las circunstancias se deterioran o mueren, nos deterioramos o nos morimos nosotros. Estamos inexorablemente ligados.


Ordenamiento territorial

Es esencial la información obtenida de la aplicación de la gestión integral de los recursos hídricos como hilo conductor para ordenar el territorio y como línea guía para la determinación de los usos del suelo.

Tengo el firme convencimiento que: agua y ordenamiento territorial son las dos manos que solidariamente lavan la cara (Mendoza), reconociendo que, siempre una de ellas es más firme que la otra según seamos diestros o zurdos. La pregunta entonces es: ¿Cuál de ellas sostiene el jabón? A mi modesto entender, el agua. Porque la “unidad” de planificación es y debe ser la cuenca.

Por Mónica Troadello - Senadora Nacional por Mendoza

Los Andes

Miércoles 23 de Julio de 2008

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