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Bolivia reclama apurar el gasoducto hacia la Argentina
Según Ramírez Valverde, es vital para exportarle gas al país
Un tatuaje en su mano izquierda consigna que Santos Ramírez Valverde hizo el servicio militar obligatorio, que aún perdura en Bolivia. Lo muestra, repite de memoria el número de regimiento y, con el mismo orgullo, este abogado de 46 años que llama "hermano presidente" a Evo Morales describe la nacionalización de los hidrocarburos, iniciada en 2006. "Ha sido muy importante para los bolivianos", refuerza.
Son las cuatro de la tarde en el hotel Four Seasons. Ramírez Valverde es presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y vino a Buenos Aires a un seminario. Deja entrever, ante LA NACION, una de sus obsesiones: la construcción del Gasoducto del Nordeste, que debe unir la Argentina y Bolivia, la única obra que pondría fin a la escasez de gas por aquí. Bolivia no está cumpliendo la primera parte del contrato porque necesita inversiones para extraer el gas. Ambos gobiernos están discutiendo una reformulación del convenio.
"Tenemos la información de que la Argentina quiere acelerar el gasoducto. Ya se compraron los caños, ya se licitó. Dentro de dos o tres meses deberíamos terminar la adenda", dice.
-Según el cronograma del Gobierno, el gasoducto se inauguraba en mayo de 2006. ¿Qué pasó?
-Creo que Enarsa tiene la explicación, no nosotros. No conozco lo que ha motivado el retraso.
-Según las empresas y el Gobierno, la incertidumbre en Bolivia.
-¿Incertidumbre en qué sentido?
-No hay estabilidad para la inversión en los yacimientos.
-No, pero es que el compromiso es del Estado boliviano. La operación es de Estado a Estado. El gasoducto no tiene por qué retrasarse. El desarrollo del megacampo del lado boliviano y el ducto tiene que ser simultáneo.
-Es difícil invertir si no hay con qué llenar el caño.
-El gas está. Seis petroleras se comprometieron a desarrollar los campos: Petrobras, Repsol, Andina, Chaco, Total y BG. Son 800 millones de dólares. Y todas tienen el compromiso de invertir 926 millones este año en Bolivia.
-¿Y lo están haciendo?
-Tenemos una evaluación que dice que están cumpliendo.
-¿No hay retrasos?
-No.
-Pero el contrato con la Argentina es de 7,7 millones de metros cúbicos diarios y están entrando 2,5 millones. No se está invirtiendo.
-No, mire, las inversiones en Bolivia se derrumbaron en 1998. En ese año se desembolsaron 600 millones, que cayeron en 2005 a 40 millones. La Argentina quiere esos 7,7 millones de metros cúbicos. Pero nosotros, explorando, sacaremos más. No hay lugar en el caño. ¿Dónde quiere que metamos ese gas?
-Pueden venderlo a Brasil.
-No, el caño también está saturado.
-¿Qué pasa si aquí piden los 7,7 millones sin hacer el ducto?
-Tendremos que buscar otros campos, pequeños o medianos. Deberíamos estar entregando todo lo que se comprometió. Lo que necesitamos es las dos cosas al mismo tiempo.
-¿Cree que se hará el ducto?
-Bueno, yo creo que por supuesto que a Bolivia le interesa, pero que la decisión del gobierno argentino es garantizarle gas a la gente.
-¿En cuánto ayudó Chávez a Morales en la nacionalización?
-Mire, en 2006, el comandante Fidel y el presidente Chávez le aconsejaban a Evo que no lo hiciera, que midiera el tiempo.
-¿Sí?
-Sí, puede usted verificarlo con el propio hermano presidente. Morales tomó la decisión y sorprendió a todos. La felicitación de Chávez llegó después.
Por Francisco Olivera
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Miércoles 13 de Agosto de 2008