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Cambio climático: sin grandes mejoras
La cuestión ambiental, cuyo nudo está centrado en el cambio climático, se mantiene en un relativo estancamiento porque los países desarrollados no logran acordar medidas concretas para mitigar la emisión de los gases generados por su producción industrial y que han ido provocando el llamado "efecto invernadero". El 28 de agosto pasado finalizó la última ronda de negociaciones sobre el cambio climático patrocinada por las Naciones Unidas en Accra (Ghana). Más de 1600 participantes, incluidos delegados gubernamentales de 160 países y representantes de empresas, organizaciones ambientalistas e investigadores, asistieron a esta reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc).
La reunión ha sido la tercera gran sesión de negociación de la Cmnucc este año para llegar a un acuerdo trascendental previo a la reunión que se realizará en diciembre de 2009, en Copenhague. El fin de estas negociaciones es aclarar los instrumentos y normas existentes a disposición de los países industrializados para alcanzar los objetivos de reducción de las emisiones más allá de 2012, cuando vence la primera fase del Protocolo de Kyoto, además de determinar las opciones disponibles para aumentar su eficacia y su contribución al desarrollo sostenible.
La reunión tuvo un resultado tibio, aun cuando su secretario ejecutivo, Yvo De Boer, destacó el avance en la necesidad de focalizar algunas responsabilidades para limitar las emisiones de carbono de industrias como la siderurgia, el cemento y la generación de energía. A diferencia de los países industrializados, las naciones en desarrollo no tendrán por ahora límites obligatorios en las emisiones. También, y teniendo en cuenta que las emisiones resultantes de la deforestación representan aproximadamente el 20 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, los delegados acordaron que los países deben ser compensados por disminuir o impedir la deforestación, y que aquellos países cuyos bosques han sido talados deben ser compensados si mantienen la cobertura remanente o aumentan la superficie boscosa.
El tiempo para negociar el trascendental acuerdo internacional se va haciendo escaso. Se necesita un acuerdo que no sólo reduzca drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que evite los mayores costos a pagar como consecuencia de los efectos inevitables de este fenómeno.
La conferencia de Accra no logró comprometer a países cuyas emisiones se encuentran en ascenso, como China y la India, a unirse a los 37 Estados industrializados a los que el Protocolo de Kyoto de 1997, que expira en 2012, impone objetivos de reducción de esos gases.
América latina es solamente responsable de un escaso 5 por ciento de la emisión total de gases de efecto invernadero, pero ello no debe promover la inacción ni la politización de este problema global. Adormecidos por los pasos burocráticos, aún no tenemos conciencia de la importancia de lo que está en juego: un fenómeno cuyas consecuencias serán sufridas por todos los habitantes del planeta, por lo cual es imprescindible actuar de inmediato para evitar mayores males.
Poco más de un año nos separa del próximo acuerdo de Copenhague y es necesario que la Argentina tome conciencia de la importancia del tema. Es necesario contribuir al aumento de la competitividad del país en el mercado del carbono, y para ello se debe promover una mayor capacitación de recursos humanos en posiciones clave dentro de instituciones nacionales e internacionales. Nuestro país posee una especial condición para el desarrollo de energías alternativas como la eólica o la solar, una oportunidad de beneficiar a nuestro planeta y de brindar posibilidades de desarrollar industrias más limpias y adaptadas a las necesidades de las futuras generaciones.
La Nación
Jueves 4 de Septiembre de 2008