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Cromañón: puertas cerradas, pirotecnia y gases

Hoy se reanudará el juicio y declarará un guitarrista del grupo Callejeros. El Tribunal decidió realizar otra inspección ocular del local.

Buenos Aires. Uno de los guitarristas del grupo Callejeros, Maximiliano Djerfy, comenzará a declarar hoy cuando se retome el juicio por la tragedia del boliche República Cromañón y será el primer miembro de la banda en someterse a la instancia indagatoria. Paralelamente se conoció que el Tribunal realizará nuevas pericias en el local bailable.

Mientras tanto testigos del juicio por el incendio en el boliche Cromañón dieron por acreditado, en el primer mes del debate oral, que al momento de la tragedia la mayoría de las puertas estaban cerradas, los gases que desprendió el techo fueron letales y la media sombra que colgaba de él ayudó a propagar el siniestro.

También aseguraron que la noche del 30 de diciembre de 2004, cuando comenzaba un recital de Callejeros, se detonaron en el local 27 elementos de pirotecnia, aunque no pudieron identificar cuál originó el siniestro; que de los quince matafuegos que había en el lugar, diez se encontraban despresurizados.

En el detalle se habla de las salidas: los peritos de bomberos y los del Instituto de Tecnología Industrial (INTI) coincidieron en que la llamada puerta "alternativa o de emergencia" estaba cerrada con candado y alambres. Debido a que tenía un cartel de "salida" provocó que gran parte del público se dirigiera hacia ella para escapar del local, pero los expertos entendieron que nunca debió ser habilitada porque daba a un estacionamiento y no a la vía pública.

Sobre las seis puertas vaivén de acceso al local, coincidieron en que sólo dos de ellas estaban abiertas y que el resto tenía un pasador.

El principal imputado, Omar Chabán, asegura que la primera para él era "alternativa", por lo que podía estar abierta o no, y que el resto no estaban cerradas, ya que la mayoría de la gente pudo salir del local y adentro murieron "sólo 22 personas".

Con relación al material del techo, los expertos afirmaron que tenía espuma de poliuretano, guata y media sombra y que la primera desprendió gases tóxicos mortales como el ácido cianhídrico, dióxido y monóxido de carbono, óxido de nitrógeno y vapores de isocianato.

Remarcaron que si la media sombra no hubiera estado colocada, el lugar hubiera tardado unos 13 minutos en incendiarse y la gente hubiera podido salir antes y así evitar inhalar el 1,45 kilo de cianuro que liberaron los paneles acústicos del techo.

Esos paneles carecían de óxido de cobre, un material que funciona como retardante de llama, pero, según Chabán, cuando se los vendieron le aseguraron que eran ignífugos y él desconocía que desprendían un gas letal porque estaban autorizados por el INTI.

Para beneficio del imputado, los peritos del INTI admitieron que ninguno de los materiales que había en Cromañón está prohibido en los Códigos de Edificación y que no existe ninguno en el mundo que sea aislante acústico y a su vez no conlleve un riesgo.

Sin embargo, entendieron que la media sombra aumentó la capacidad de temperatura y la peligrosidad en el lugar y que, como es un derivado del petróleo, iba goteando brea y causando quemaduras a la gente, lo cual contribuyó al pánico.

En lo referente a la pirotecnia, los bomberos hallaron, tras el incendio, 27 elementos de pirotecnia detonados; entre ellos: candelas, foguetas, tres tiros, petardos, bengalas, baterías de petardos y estrellitas, pese a que su uso estaba prohibido en espacios cerrados y su venta prohibida a menores de 18 años.

También encontraron una mochila en el sector vip primer piso, donde en general estaban los familiares y amigos de Callejeros, que contenía una candela sin usar.

Si bien los bomberos no pudieron determinar cuál de los elementos causó el incendio, explicaron que provocó un solo foco ígneo que se extinguió en 10 minutos, pero que los gases continuaron bajando y afectaron al público.

El informe también habla de los matafuegos; los peritos de bomberos afirmaron que de los 15 que había en el local, 10 se encontraban despresurizados, sólo 3 tenían precinto de seguridad y todos carecían de tarjeta municipal de control de carga.

Con relación a las alarmas, un consultor técnico descubrió en el local que un tablero del sistema de alarmas tenía el zumbador obturado por una sustancia que podría ser chicle y que habría sido colocada con la intención de que, ante un incendio, no diera la señal correspondiente.

Finalmente se hizo referencia al sistema eléctrico: para los peritos, todo el cableado del local estaba mal realizado, ya que se juntaban cables de energía, datos y teléfono y muchos carecían de cobertores y la habilitación. Los especialistas denunciaron que no existen planos del complejo que incluía a Cromañón entre 1930 y 1997 y que el local fue habilitado pese a que tenía 1.840 metros cuadrados y el máximo permitido para la zona era de 1.500.

También dijeron que estaba fuera de las normas el entrepiso, que tenía una extensión de 400 metros cuadrados, cuando lo máximo permitido era 300, y que esto implicaba que ese lugar debería tener dos salidas al exterior, pero no tenía ninguna. / Vanina Save (Agencia Télam)

Los Andes
Lunes 22 de Septiembre de 2008

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