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Cromañón: dolor y recuerdos del horror en los testimonios de 4 sobrevivientes
Ayer declararon por primera vez dos jóvenes y dos chicas que se salvaron del incendio. Contaron cómo fueron aplastados por pilas de cuerpos y cómo vieron morir a otros espectadores. Tres lloraron en la sala, una tuvo que declarar tomada de la mano de su novio y una amiga, y todos recibieron asistencia.
| Textuales de una noche de terror Iván es uno de los sobrevivientes que delcaró ayer. Se salvó esa noche porque otro sobreviviente lo sacó de la sala cuando se desmayó. Además contó que: Después de salir de Cromañón fue llevado, desmayado, a una ambulancia.Cuando recobró el conocimiento vio a una joven que "entró en convulsiones". Intentó practicarle respiración boca a boca, pero "tuvo, creo, un paro cardíaco, y se murió en mis brazos". Terminó internado en el hospital Durand, donde el oxígeno no alcanzaba y entre los 20 heridos que había allí se lo iban pasando. "Los chicos se morían ahí, quedaban tirados, no nos daban la atención que uno merecía". Fallas que no tienen acusados Lucas Guagnini En un segundo la diversión se convierte en infierno. El baile transmuta en amasijo de cuerpos que luchan contra la muerte. Los que despiertan con el aire de afuera son testigos de agonías y padecen el colapso de la atención médica. Del relato de ese drama, que comenzó ayer y seguirá durante 196 testimonios más, los jueces tienen que sacar conclusiones determinantes para atribuir culpas a los acusados. Y también quedarán reveladas las falencias que no tienen acusados en este juicio, como la de tubos de oxígeno o la de un grupo de rescate. Un matafuegos que no anduvo Si se pasa en limpio la audiencia de ayer, los 4 sobrevivientes parecen haber perjudicado a Omar Chabán. Es que todos coincidieron en que el lugar desbordaba de público y que no tenía señales ni iluminación de emergencia. Algunos, además, remarcaron que las puertas del boliche estaban cerradas cuando comenzó el incendio y que en el baño de mujeres no había agua. Iván, uno de los testigos, recordó incluso que para apagar el fuego había agarrado un matafuegos, pero que el artefacto estaba vacío. Los testigos también apuntaron contra la Policía (señalaron que los agentes que estaban ahí no controlaban nada) y contra la atención médica. "En el hospital tuve que pedir que me atendieran. Me pusieron a compartir un tubo de oxígeno con otras tres personas", contó Graciela. |
Cuando ocurrió lo de Cromañón, tragedia a la que sobrevivió gracias a que un desconocido la sacó a empujones, María Sol tenía 16 años. Ya tiene 20 y sigue en tratamiento psicológico. Ayer al mediodía, en la 16ª jornada del juicio por ese desastre, María Sol entró a la sala de audiencias para prestar testimonio. No aguantó nada: se largó a llorar antes de que se le hiciera la primera pregunta. Volvió a la sala 10 minutos después. Para que se mantuviera tranquila, el Tribunal tomó una medida inédita: permitió que la chica declarara acompañada de su novio y su mejor amiga, a quienes tuvo agarrados de la mano.
Pero ni eso evitó que Sol (por pedido del Tribunal no se publican los apellidos de los sobrevivientes) se largara a llorar varias veces durante su testimonio. Con su declaración y las de otros tres jóvenes el juicio tomó otra cara. Es que por primera vez desde que se iniciaron las audiencias se escucharon testimonios de sobrevivientes de Cromañón. Todos permitieron trasladarse al horror de esa noche.
El primero en declarar fue Iván, un muchacho de 23 años de Florencio Varela que entró gratis a Cromañón gracias a que un conocido lo hizo pasar. Aunque llevaba una mochila grande -cargaba una bandera argentina de 7 metros de largo por 3 de ancho- nadie lo revisó en la entrada. "Los cacheos no eran estrictos, te palpaban así nomás", recordó.
Ya dentro del boliche y con el show empezado, Iván vio "a alguien que sacó una mano con un 3 tiros (es un artefacto de pirotecnia que dispara 3 bolas incandescentes): 2 explotan en el aire y la tercera se metió en la media sombra. Para mí esa inició el fuego".
Cuando las llamas empezaban a expandirse por el techo, se cortó la luz del local. "Quedamos todos aplastados contra todos, no sabíamos para dónde caminar. Sentías que te morías de tanto humo que había. Todos nos pisoteabamos, te arañaban la espalda, cada uno peleando por su vida".
Mientras trataba de huir, el joven cayó al piso. Y arriba de él se cayeron más personas: "Tenía un metro y medio de gente arriba mío". Sin posibilidad de moverse, ahí pensó que se moría. Finalmente alguien lo socorrió, pudo pararse y cuando estaba por salir del local se desmayó. Lo terminaron cargando hasta afuera y lo llevaron hasta el hospital Durand: estaba intoxicado con monóxido de carbono, le sangraba un pie y tenía fracturado un tobillo. También sufrió una fisura en una vértebra.
Después declaró Graciela, una mujer de 33 años que fue al recital con dos amigos que terminaron muertos. Contó llorando que para escapar del boliche debió caminar encima de otras personas: "Sentía en el piso como bultos. Yo sabía conscientemente que eran chicos".Según Graciela, el incendio fue originado por alguien que estaba sobre los hombros de otro y que tiró pirotecnia.
La siguiente fue María Sol, quien lució más desamparada que el resto de los testigos. Su madre la esperaba afuera de la sala: como está propuesta como testigo no se le autorizó el ingreso. Cuando más lloró fue al recordar que Omar Chabán advirtió al público "de manera agresiva, tratándonos de hijos de puta y pelotudos" que no encendiera bengalas. "Así nadie iba a tomar conciencia", dijo entre sollozos.
El último en declarar fue Leonardo (24), que también logró salvarse "corriendo y pisando cuerpos".
Al final de la audiencia, varios padres de víctimas se acercaron en un pasillo de Tribunales a Iván para agradecerle su testimonio, que fue el más preciso de los 4. Terminaron todos abrazados y llorando.
Por: Carlos Galván
Clarín
Martes 30 de Septiembre de 2008