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Pese a las clausuras, la cementera y el corralón siguen funcionando

Lo comprobó LA NACION en la Villa 31

Como si nada hubiera ocurrido. La hormigonera Cementos Avellaneda y el corralón de "el Gitano", asentados en la Villa 31 y 31 bis de Retiro, siguen operando, a pesar de que hace una semana el gobierno porteño clausuró parcialmente la hormigonera y, totalmente, el galpón de materiales.

Durante una recorrida por las entrañas de la villa, LA NACION pudo comprobar que ambos comercios dedicados a abastecer a los habitantes del asentamiento de materiales para la construcción trabajaban sin parar. La sensación dentro de la villa es que allí no pasó nada. "Esto ya lo vivimos mil veces. Siempre que no tienen un tema se acuerdan de la villa y vienen a hacer algún q... pero después todo pasa", dijo Juan Domingo Romero, uno de los referentes del asentamiento que vive allí hace 25 años.

En el caso de la hormigonera, ubicada en un terreno de casi 4 ha, que pertenece al Estado nacional, los camiones entraban y salían con el material listo para abastecer a construcciones en la ciudad. Los sobrantes de ese reparto eran vertidos en la entrada del predio para que los habitantes de la villa fabricaran sus propios ladrillos.

Las casillas pegadas al alambrado de la cementera muestran paredes de color gris, por el hormigón, a diferencia de las que están en la entrada del asentamiento, de ladrillos comunes. "Nosotros somos paraguayos y todos albañiles. Sabemos cómo hacer los ladrillos para nuestras casas...", comentaba Luis a LA NACION mientras ubicaba unos moldes para armar los bloques. De pronto, desde el otro lado del alambrado comenzaron a volar piedras, lo que persuadió a Luis de terminar su diálogo con LA NACION.

La empresa Cementos Avellaneda, que pertenece a la Corporación Uniland, una firma multinacional de capitales españoles, no había presentado hasta ayer los documentos que avalen su operatoria en ese lugar. El jefe de Gabinete del Ministerio de Ambiente porteño, Fabián Rodríguez Simón, anticipó a este diario que el gobierno porteño seguramente clausurará el lugar en forma definitiva el viernes próximo, cuando se cumplan los 15 días de preaviso que dispone la ley.

La firma, que ocupa el quinto puesto en el mundo en el comercio de cementos y que tiene otras dos industrias en el país (en San Luis y en Olavarría), según Rodríguez Simón, usurpó ese terreno donde opera desde hace 40 años. "Lo peor es que no se trata de alguien con necesidades, que usurpó un terreno", expresó Rodríguez Simón. LA NACION Intentó una vez más comunicarse con la empresa, pero no obtuvo respuesta.

Al parecer, en la villa la hormigonera no le importa demasiado a nadie. "Nosotros no sabíamos que era ilegal, pero seguro que alguien del gobierno nacional «agarraba» algo", opinó Romero.

En cambio, el corralón de "el Gitano" es otra cosa. Su dueño resulta un personaje mítico dentro del asentamiento. Es uno de los pobladores más antiguos. La leyenda cuenta que, con su tractor, enfrentó las topadoras del intendente Jorge Domínguez, cuando intentó levantar la villa en 1996. Los vecinos dicen que vive en el asentamiento como un vecino más, aunque con mucho más dinero que el resto, claro.

Los inspectores de la ciudad clausuraron el corralón porque entienden que pone en riesgo a la población de la villa. "¿Y qué?", se preguntó Juan Carlos cuando fue consultado por la violación de esa clausura. El corralón vende materiales a los vecinos y, según Romero, está allí desde 1989.

Los inspectores volvieron anteayer al lugar para certificar que el corralón estuviera cerrado. La policía, según comentó Rodríguez Simón, los demoró una hora antes de autorizarles el ingreso y cuando lograron finalmente llegar a la puerta el comercio estaba cerrado...

Por Franco Varise
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Viernes 3 de Octubre de 2008

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