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Contaminación con impunidad

La construcción de una central térmica en la zona de Río Turbio provoca serias sospechas de irregularidades

En las cercanías de Río Turbio, en el mismo lugar donde, en junio de 2004, murieron 14 trabajadores, se pretende crear una central termoeléctrica de carbón que, hoy en día, nadie construye por la alta contaminación que producen.

Mientras comúnmente este tipo de centrales cuesta alrededor de 1.500.000 dólares por megavatio, el costo argentino en este caso será de casi el triple (3,5 millones por megavatio). Podría decirse, consecuentemente, que se trata de la usina térmica de carbón más costosa del planeta.

El estudio de impacto ambiental fue hecho por las mismas empresas que ganaron la licitación. De la evaluación preliminar se obtuvo que la megausina utilizará 3700 toneladas de carbón por día, 900 metros cúbicos de agua, 360 toneladas diarias de cal y 8 toneladas de amoníaco y eliminará unas 1800 toneladas diarias de cenizas, las cuales deben gestionarse para su disposición final, cuestión que queda fuera del alcance de este estudio. Esto significa que no hay destino previsto para estos desechos, que pueden terminar en las napas subterráneas y en los ríos Turbio y Gallegos.

Tampoco se sabe qué sucederá con las 24.000 toneladas de gases tóxicos (monóxido de carbono, óxido de nitrógeno y dióxido de azufre, entre otros) que generará la usina por día, ya que para determinarlo se realizó un modelo matemático de dispersión sin ningún valor técnico debido a que no contó con por lo menos 10 años continuos de registros, hora por hora, con instrumentos de medición homologados por el Servicio Meteorológico Nacional.

La propia evaluación preliminar aclara que "debido a estas restricciones en el análisis se recomienda el desarrollo de una campaña más estricta de determinación de condiciones de base que permitan validar las conclusiones del modelo de calidad del aire de este estudio (lo cual incluye la instalación de una estación meteorológica)".

La usina produce, además, unos 450 metros cúbicos por día de efluentes líquidos contaminantes, como amoníaco, arsénico, cromo o mercurio, todos por arriba de los valores máximos permitidos para consumo humano. Los pozos de la empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado, que abastecen a las poblaciones de la cuenca, ya se encuentran contaminados con metales pesados. En algunos casos los valores de concentración de aluminio superan en más de 800 veces los 0,2 miligramos por litro que la Organización Mundial de la Salud impone como límite para el consumo humano.

Debido a esto, la situación fue denunciada ante la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas para que se investiguen posibles irregularidades en la licitación y el financiamiento por la Asamblea Ambiental Ciudadana de Santa Cruz y algunos diputados de la Coalición Cívica. Estos últimos solicitaron a la Fiscalía que se evalúen probables irregularidades en la ejecución y financiamiento de las obras de ampliación de la red de transporte de alta tensión entre las estaciones transformadoras Puerto Madryn y Pico Truncado, y una hipotética violación del pliego de bases y condiciones a favor del contratista, ya que el grupo Electroingeniería SA, además de ser concesionario de la construcción, operación y mantenimiento, también lucra fiscalizando su propia actividad a través de Transener SA.

Además, los sobreprecios de la red de transporte de alta tensión provocan dudas acerca de los costos de construcción, operación y mantenimiento de trabajos realizados durante 2006 y 2007, por unos 845.000 pesos por kilómetro, ya que una obra de similares características y construida durante 2004 y 2005, entre Choele Choel y Puerto Madryn, tuvo un costo de 580.000 pesos por kilómetro.

La variación de costos, que resulta de la inflación de precios, fue sólo de un 14 por ciento, la cual dista considerablemente del diferencial del 46 por ciento que surge de los presupuestos oficiales al momento de la adjudicación de ambas obras.

El desarrollo económico que hoy se pretende dar a la cuenca minera será devastador cuando los impactos a la salud y economías regionales sean insostenibles. Si no se toman los debidos recaudos, la contaminación producida por esta megausina afectará las fuentes de agua potable, los recursos turísticos, la actividad ganadera, la flora y la fauna, pero en especial la salud de miles de habitantes del sur de la Patagonia.

La Nación
Miércoles 3 de Diciembre de 2008

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