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La eficacia del scoring
La paulatina difusión del sistema de descuento de puntos debería contribuir a disminuir los accidentes de tránsito
Es altamente positivo el hecho de que la provincia de Buenos Aires haya decidido plegarse en un plazo no superior a tres meses al denominado scoring , sistema mediante el cual a cada licencia de conductor le son asignados veinte puntos que habrán de ser pasibles de descuentos, regulados según la gravedad de las infracciones que cometa el titular, hasta llegar a cero, instancia en que el infractor será sancionado con penalidades que pueden llegar hasta cinco años de inhabilitación para manejar vehículos.
Por fin, dos distritos argentinos -en la ciudad de Buenos Aires está vigente desde el 1º del actual- han acordado que la indispensable corrección de la gravísima indisciplina vial que nos caracteriza sólo tendrá completo éxito por vía de la aplicación de penalidades severas y de cumplimiento efectivo no redimible por multas.
Poseedor de una de las más elevadas cantidades de accidentes de tránsito del mundo, nuestro país lamenta todos los años infinidad de muertes, heridos graves, incapacidades permanentes y temporarias, daños materiales, compensaciones monetarias y horas de trabajo perdidas por esa causa. Situación atribuible, en gran medida, a la pertinaz desobediencia de las reglamentaciones vigentes.
Por ese motivo, las autoridades locales dispusieron poner en práctica aquel sistema, cuya aplicación data de apenas una quincena, pero ya ha empezado a tener visibles resultados positivos. No obstante, se encontraron con el obstáculo de que sólo pudieron hacerlo efectivo en el 16 por ciento de las actas de infracción labradas por los controles realizados por funcionarios de la ciudad y efectivos de la Policía Federal: el resto de las faltas fueron cometidas por conductores con licencias emitidas por municipios bonaerenses y de otras provincias.
Llegada esa instancia, el jefe de gobierno de la ciudad autónoma, Mauricio Macri, requirió la colaboración del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a fin de que el scoring fuese extendido a ese territorio. Convocadas ambas partes por la Dirección Nacional de Seguridad Vial, se llegó al acuerdo de que la ciudad adherirá a la ley nacional de seguridad vial, la provincia completará la centralización de la emisión de las licencias de conductor y serán integradas las bases informativas de las infracciones cometidas en ambos distritos, de manera tal que estarán dadas las condiciones para que el 48 por ciento de los registros de todo el país quede sometido a la quita de puntos y las sanciones correspondientes. No es poco. Sobre todo, porque otras provincias ya han anticipado su interés en incorporar esta eficiente metodología.
Es hasta doloroso reconocerlo, pero buena parte de los argentinos tenemos vocación de infractores en materia de tránsito. Abundan los ejemplos de esa negativa tendencia, mas a modo de mínimo botón de muestra bastaría con citar las costumbres de ignorar los límites máximos de velocidad, manejar con una mano o hablando por teléfono, llevar criaturas en el asiento delantero, adelantarnos por las banquinas, sobrepasar otros vehículos en las curvas o hacer caso omiso de la prioridad de cruce de los peatones.
Y, como si eso fuese poco, portamos en nuestras alforjas mentales una infinidad de excusas para tratar de justificar lo injustificable. Prueba patética de ello fue el rosario de pretextos. En algunos tan francamente inverosímiles que parecían una mofa vertidos por motociclistas cuando hace algunos días las autoridades dispusieron fiscalizar el cumplimiento debido de la norma que les impone a estos conductores y a sus acompañantes la utilización del casco protector reglamentario.
Alguna vez alguien tenía que decidirse a decirle basta a ese constante estado de intolerable desacatamiento de las reglamentaciones viales, que, al margen de sus trágicos saldos, degrada sin vueltas la calidad de vida y la convivencia social. El scoring está demostrando que es una valiosa herramienta para encarrilar ese mortífero desquicio al poner en caja a los infractores irreductibles. Su aplicación debería abarcar también, pues, a los conductores de colectivos y taxis, y a los ciclistas. Aparte, no es menos importante que la determinación tripartita de las jurisdicciones nacional, local y bonaerense demuestre que, cuando hay voluntad de hacerlo, hasta pueden ponerse de acuerdo.
La Nación
Miércoles 21 de Enero de 2009