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Aceptan un veto sobre publicidad en marquesinas

No limitarán la forma ni el tamaño

La Legislatura porteña aceptó ayer el veto de Mauricio Macri, de diciembre pasado, a los artículos de la ley 2936 (de publicidad exterior), que establecían las condiciones de instalación de marquesinas en la ciudad. Además, para cubrir el vacío legal que, en consecuencia, se abría sobre los dispositivos en cuestión, los diputados aprobaron una ley que mantiene la vigencia de la ordenanza 41.115, que regulaba las marquesinas hasta la sanción de la 2936. Esto implica que, por ahora, los responsables de marquesinas no deberán efectuar adaptación alguna.

La 41.115, reza el texto aprobado ayer, regirá hasta que el Poder Legislativo local emita una nueva normativa específica. En ese sentido, fuentes de la Comisión de Espacio Público de la Legislatura y del Ministerio de Ambiente y Espacio Público confiaron a LA NACION que ya existe un borrador en estudio que fija qué tamaños podrán tener las marquesinas según la zona de la ciudad en que estén instaladas.

Las fuentes adelantaron que el texto fue trabajado durante meses con las entidades que agrupan a los sectores afectados, como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires (Fecoba), la Cámara de Anunciantes, la Cámara Argentina de la Industria del Letrero y Afines (CAIL), y el sindicato de trabajadores del rubro.

Según los funcionarios consultados, el borrador está prácticamente acordado con las entidades y será ingresado por la mesa de entradas de la Legislatura en los próximos días.

Allí, será recibido por la Comisión de Espacio Público -que preside la macrista Silvia Majdalani-, con la intención de darle despacho favorable y trasladarlo al recinto para su aprobación, durante las próximas semanas.


Trámite complicado

Como se recordará, el trámite parlamentario que demandó oportunamente el proyecto de ley de publicidad exterior fue complicado. La iniciativa original remitida por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, que dirige Juan Pablo Piccardo, imponía directamente la prohibición de las marquesinas en toda la ciudad, a la vez que limitaba el tamaño y los lugares de posible instalación de los grandes anuncios, con el objetivo de reducir la contaminación visual en la Capital.

El borrador fue rechazado por los fabricantes y los trabajadores de la industria del letrero, y por los comerciantes afectados por la inminente adaptación que deberían realizar de todas sus marquesinas.

Finalmente, fue modificado a último momento en el recinto de sesiones por los legisladores, que habilitaron la colocación de marquesinas, aunque dentro de ciertos estándares físicos.

Así, lograron aplacar la protesta y la presión sectorial, hasta que el jefe de gobierno, al promulgar la ley, decidió vetar los artículos referidos a las marquesinas.

La Nación
Viernes 7 de Agosto de 2009

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