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Irán sube la apuesta: construirá otras diez plantas nucleares

Cinco de ellas comenzarán a desarrollarse en dos meses; advertencia de la Casa Blanca

TEHERAN.- En un nuevo desafío a la comunidad internacional, Teherán anunció ayer que ampliará su controvertido programa nuclear con la construcción de otras 10 plantas para el enriquecimiento de uranio.

A pocas horas de haber recibido otra unánime condena de las potencias occidentales por su programa atómico, el gobierno iraní ordenó a su agencia de energía nuclear que en dos meses comience la construcción de cinco instalaciones que se dedicarán al enriquecimiento de uranio.

Durante una reunión de gabinete, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, también propuso al organismo nuclear que evalúe otros cinco sitios para desarrollar futuros emplazamientos nucleares.

Cada una de las nuevas plantas tendrá las mismas dimensiones y capacidades operativas que la ubicada en Natanz, con lo que el régimen espera producir entre 250 y 300 toneladas de uranio por año.

La expansión del programa atómico iraní tiene por objetivo alcanzar la producción de 20.000 megavatios de energía. Ahmadinejad dijo a su gabinete que para llegar a esa meta el país deberá instalar 500.000 centrifugadoras, preferentemente de nueva generación y alta velocidad.

La planta de Natanz es la única en Irán que produce uranio enriquecido a gran escala. Según las inspecciones internacionales, funcionan allí 8600 centrifugadoras, pero sólo 4000 producen el combustible nuclear. En el futuro se espera que en esas dependencias se encuentren operativas 54.000 centrifugadoras.

El anuncio del régimen coincidió ayer con la respuesta al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) por parte del Parlamento iraní, que llamó a su gobierno a reducir la cooperación con ese cuerpo de la ONU.

El viernes pasado, el OIEA había censurado a la república islámica por construir secretamente una segunda planta de enriquecimiento de uranio en Fordo, una localidad cercana a Qom, la ciudad donde residen las máximas autoridades religiosas del régimen. El texto del OIEA instó a Irán a aclarar el propósito original de esa planta, que se encuentra escondida dentro de un búnker en una montaña; a detener su construcción, y a confirmar que no hay más sitios ocultos. El organismo ya había sido desairado la semana pasada por Teherán, que rechazó una iniciativa para que envíe gran parte de su uranio pobremente enriquecido al exterior.

El nuevo desafío de Teherán vino apenas unos días después de que Ahmadinejad recibió el fuerte respaldo de su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, al que visitó en Brasilia en la primera escala de su gira sudamericana, que lo llevó también a Bolivia y a Venezuela.

A pesar de las fuertes críticas, Lula recibió al controvertido mandatario, un sistemático negacionista del Holocausto, y respaldó su controvertido programa nuclear. Un día antes de la visita de Ahmadinejad, el presidente brasileño había recibido una carta de su par norteamericano, Barack Obama, en la que le explicaba la postura de Estados Unidos en el conflicto con Teherán.

Lula fue uno de los primeros mandatarios en reconocer el controvertido triunfo de Ahmadinejad en los comicios presidenciales de junio pasado, calificados de fraudulentos por la oposición y que desataron las peores protestas contra el régimen desde el triunfo de la revolución islamista, en 1979.

Tras el anuncio de Teherán sobre las nuevas plantas nucleares, la Casa Blanca volvió a advertir que a Irán se le está "acabando el tiempo" para honrar sus responsabilidades frente a la comunidad internacional.

"La comunidad internacional ha dejado claro que Irán tiene derechos, pero esos derechos llevan aparejadas responsabilidades. A Irán se le está acabando el tiempo para hacer frente a las crecientes preocupaciones de la comunidad internacional sobre su programa nuclear", dijo Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca, y añadió que el anuncio es otro reflejo de cómo Irán elige su propio aislamiento.

La desafiante iniciativa de Irán, quinto productor global de petróleo, aceleraría las discusiones de las potencias occidentales sobre posibles nuevas sanciones contra Teherán, que afirma que su plan nuclear sólo tiene fines pacíficos y no militares.

Agencias Reuters, ANSA, DPA Y EFE

La Nación
Lunes 30 de Noviembre de 2009

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