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El trasfondo de la pelea por las reservas
Ni el Gobierno ni la oposición piensan en ceder
En los pasillos de la Casa Rosada, altas fuentes oficiales sostienen que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner va a defender a capa y espada la conformación del Fondo del Bicentenario. Esta fuerte resistencia que lleva al Ejecutivo a enfrentarse incluso con el Poder Judicial, no responde a un temperamento intolerante o caprichoso, sino a un motivo racional: la necesidad de contar con dinero para apoyar el proyecto presidencial para el 2011. Con el Fondo del Bicentenario el gobierno apunta lograr dos efectos: por un lado libera del presupuesto nacional unos 26 millones de pesos de la partida imputada para compromisos de la deuda y, por el otro, da una señal concreta que el país piensa honrar sus compromisos, en momentos que se inicia el canje con los holdouts.
La intención del Ministerio de Economía, al previsionar en una cuenta separada los pagos, es ponerse firme para lograr una negociación más ventajosa con los holdouts. Desde ya que el objetivo final del canje y la normalización de las relaciones con el Club de Paris buscan un sólo propósito: acceder al financiamiento internacional a tasas razonables.
El modelo kirchnerista se basa en una política de subsidios (para contener precios o beneficiar a determinados sectores), de asistencialismo (asignación universal, planes de cooperativas, etc.) y de obra pública para contar con el apoyo de un vasto número de intendentes y gobernadores.
Este esquema requiere un gasto público creciente, y así lo muestran los números: las erogaciones corrientes crecieron casi 60% como porcentaje del producto bruto interno, pasando de representar 13,4 puntos del PBI en 2003 a 21,2 puntos en 2009, según cálculos de Mario Brodersohn (ver cuadro).

Si bien durante todo el periodo del gobierno de los Kirchner las erogaciones corrientes aumentan de manera sostenida año tras año, este proceso tiende a acelerarse en los últimos tiempos: de los 7,8 puntos del PBI que subió el gasto primario a lo largo de la administración kirchnerista, casi la mitad de este incremento -3,1 puntos - se registró durante el 2009.
Más aún, apenas presentado el presupuesto 2010, los gastos se ampliaron en casi 14 mil millones de pesos en concepto de asignación universal por hijo y por los planes cooperativas de trabajo.
El problema es que la fuerte dinámica expansiva del gasto no encuentra contrapartida en los recursos. El año pasado las erogaciones totales subieron 29%, mientras que los ingresos lo hicieron en 13%. El gobierno apeló, en los últimos años, a distintas fuentes de financiamiento como por ejemplo, la apropiación de las utilidades del Banco Central, la utilización de fondos de la Anses o el financiamiento del Banco Nación, cajas que, según coinciden todos los economistas de la oposición y el consenso de los profesionales independientes, ahora se han agotado.
La estrechez de recursos se refleja en cuestiones cotidianas, como por ejemplo, la demora que sufrieron en cobrar sus sueldos distintos empleados públicos, hasta -irónicamente- los encargados de la recaudación: los agentes de la AFIP percibieron sus haberes de diciembre recién el pasado jueves 7 de enero.
Desde ya que la palabra ajuste no existe en el vocabulario de los Kirchner y menos cuando su popularidad está en baja. Pero, las posibilidades que la recaudación tributaria mejore son relativas.
Depende de que se consolide la recuperación y hasta el momento los indicios no son muy firmes. Por el lado del sector industrial, solo algunas ramas como la automotriz (impulsada por Brasil) muestran un avance significativo, mientras otras actividades importantes como la construcción distan de ser optimistas. Así es que la producción de cemento verificó caídas en los últimos dos meses.
Las mayores expectativas están focalizadas nuevamente en el sector agropecuario; de ahí que se especula con que, si el gobierno no lograra conformar el Fondo del Bicentenario y conseguir financiamiento en el exterior, uno de los caminos más probables podría ser el aumento de los ingresos derivados de las retenciones. Y como no sería posible subir el porcentaje de derechos, por el conflicto político que generaría, una de las alternativas sería devaluar. Desde ya, que en el gobierno nadie está pensando en un brusco salto del dólar, pero si en pequeños ajustes que permitan por un lado obtener más ingresos vía las retenciones y, por el otro, licuar un poco el abultado gasto público.
Los políticos de las oposición bien saben que los Kirchner necesitan "caja" para pelear el 2011 y por esta razón desde el macrismo hasta los sectores más de izquierda están decididos a no avalar el decreto de necesidad y urgencia que estableció la conformación del Fondo del Bicentenario.
Martín Redrado, ahora devenido en un nuevo "Cobos", como economista que es conoce bien el cuadro de situación y, previsor, ya a principios de diciembre mantuvo reuniones reservadas con legisladores para conocer si lo apoyarían en el caso de ofrecer resistencia a la implementación del Fondo del Bicentenario.
En el gobierno, confiesan allegados al matrimonio Kirchner, nunca pensaron que Redrado fuera a dar esta batalla, "no tiene nada que ver con la actitud que tuvo en todos estos años", explican. Al tiempo, recuerdan que no tuvo inconveniente alguno en autorizar el uso de reservas para pagarle al FMI. Lo mismo ocurre con la oposición: "casi todos los que hoy se autoproclaman defensores de las reservas aplaudieron como focas cuando el pago al Fondo", comentan con sacarsmo, "claro enfrentarse con el FMI es más popular que honrar las deudas", y agregan, "o nadie se acuerda que el Congreso con Rodríguez Saa como presidente festejó el default", chicaneó un alto funcionario del gobierno.
Seguramente la semana que viene continuará la tensión entre el Poder Ejecutivo con el Legislativo al que se suma el Judicial. El resultado: intranquilidad en los mercados y nuevamente la triste perspectiva de la posible fuga de capitales. Cabe señalar que desde el segundo trimestre del 2007 hasta el 2009 se fueron del país 44.000 millones de dólares, según cálculos de Econométrica, casi tanto como los 48.000 mil millones de dólares que hoy suman las reservas del Banco Central.
Por: Liliana Franco
Ámbito
Martes 12 de Enero de 2010