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Comenzó el mayor rescate de la historia

Empezaron a bajar alimentos y mensajes

Carlos Vergara
Corresponsal en Chile

COPIAPO, Chile.- El milagro va camino de ser consumado en su totalidad. Los 33 mineros atrapados en el fondo de la mina San José, a 700 metros de profundidad, están en perfectas condiciones y desde anoche comenzaron a recibir mensajes de sus familiares. Se calcula que han bajado unos siete kilos en promedio y se sabe que tienen problemas con la exposición a la luz y por la falta de ventilación.

Desodorante, cepillos y pasta de dientes, gotas para los ojos, comida y cerveza -que se les negó- fue el primer pedido del grupo, en una conversación por citófono con el ministro de Minería, Laurence Golborne, que duró cerca de una hora. Junto con un sonoro grito de "¡Viva Chile!", los trabajadores saludaron a las autoridades en el anhelado contacto con el exterior, que llegó después de 18 días de encierro.

En la comunicación, se habló con cada uno de ellos y se les pidió enumerarse y reportar su estado de salud. De acuerdo con Golborne, los mineros dijeron estar en buenas condiciones. "Están bien, todos sanos. No han tenido ningún inconveniente, salvo uno que tiene dolor de estómago y otros que dicen tener mucha hambre por razones obvias", señaló Golborne.

Menos de 24 horas después de lo que todo Chile ha llamado el "milagro de la mina San José" -un perdido yacimiento a casi 900 kilómetros de Santiago-, los mensajes de apoyo de las afueras del yacimiento, los mismos que durante los primeros días decían "¡Fuerza, mineros!", ahora se cambiaron por otros más alentadores del tipo: "Milagro... Los 33 están vivos".

Las autoridades confirmaron que ahora comienza la etapa de supervivencia -mantenerlos con vida-, para lo cual se estableció un protocolo de alimentación a través de agua glucosada para comprobar su tolerancia oral hasta que sean capaces de alimentarse normalmente. Además, se entabló comunicación con los trabajadores para que éstos dieran cuenta de si padecen alguna enfermedad o dolencia que necesite ser tratada con premura.

En una de las fichas médicas que los mineros pudieron enviar a través de la sonda, explicaron que sobrevivieron gracias a "dos cucharadas de atún y medio vaso de leche [alimentos presentes en el refugio] cada 48 horas", según contó la senadora por la región de Atacama Isabel Allende.

Los mineros también manifestaron que había problemas de ventilación, por lo que anoche se les hizo llegar tubos con oxígeno. De la misma manera, desde mañana, los familiares podrán enviarles mensajes personales.

La tercera etapa, la del rescate, podría tomar varios meses y será sin dudas el mayor rescate subterráneo de la historia. Para ello llegó ayer la gigantesca perforadora Raisebore Strata 950, que comenzará en las próximas horas a taladrar un ducto de más de 60 centímetros de diámetro, por el cual podrían salir los mineros. Otra de las opciones era la construcción de un chiflón por las espaldas de la mina. Esta alternativa no tardaría menos de seis meses.

Los mineros también recibirán apoyo psicológico, para lo cual se introducirá esta semana un auricular por el que recibirán consejo y ayuda moral. Sus familias podrán comunicarse con ellos a través de mensajes escritos, los cuales deberán ser cortos y precisos, sin noticias que puedan causarles angustia o ansiedad.

Los equipos de rescate lograron anoche introducir una segunda sonda hasta el refugio, que será clave para las labores de rescate, ya que se contará con dos vías para enviar ayuda. El Ministerio de Salud anunció, además, que pidió asesoría a la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) para mantener a los mineros en condiciones óptimas.

Más allá de la gran emoción vivida en la superficie, también pudieron verse ayer algunos signos de deterioro en el vínculo entre los familiares, azuzados por un increíble despliegue mediático.

La odisea de los mineros, que ya fue utilizada por campañas publicitarias, tuvo uno de sus momentos más impensados ayer, con la insólita llegada del excéntrico millonario Leonardo Farkas -empresario minero que alguna vez esbozó intenciones presidenciales-, que regaló 10.000 dólares a cada una de las 33 familias e hizo un llamado a completar un millón para cada minero.

La recepción de los cheques mostró las primeras grietas entre los numerosos grupos familiares. "Esa plata debieran ocuparla para sacarlos más rápido. Esto ya se convirtió en un show y a muy pocos les importa que sus viejos salgan", dijo a LA NACION Juan Contreras, tío de Carlos Barrios, uno de los mineros atrapados.

El campamento Esperanza se basa sobre una economía falsa, en la cual la alimentación y los artículos de primera necesidad son ilimitados y dispensados gratuitamente por el gobierno. No pocos han denunciado que algunas de las familias han comenzado a llevarse la mercadería a sus casas.

Pero también hay espacio para la nobleza. Luis Mamani, hermano del minero boliviano Carlos Mamani, señaló que lo único importante era volver a tenerlo con él. "Cambiaría todo el oro del mundo porque él estuviera aquí", explicó. El grueso de las familias declaró que permanecerá allí hasta el rescate final.

Ayer, la Sociedad Nacional de la Minería confirmó que las fiscalizaciones a las minas se habían multiplicado en los últimos días y que, incluso, ya habían comenzado a cerrarse algunas faenas por problemas de seguridad.

Los ejecutivos de la minera San Esteban Primera SA, en tanto, deslizaron la posibilidad de declarar la quiebra y no pagar los sueldos de los trabajadores atrapados, lo que desató el repudio de Golborne y la ratificación del presidente, Sebastián Piñera, de que llegará hasta las últimas consecuencias en el castigo a los responsables.

La Cámara de Diputados ya puso en marcha una comisión investigadora y los familiares entablaron acciones legales. Así, mientras la novela del grupo de los 33 se alarga, Chile vuelve a dar cuenta de que tragedias como el sismo del 27 de febrero, están lejos, muy lejos, de ser una lección aprendida.

OTRAS OPERACIONES DE SALVATAJE

  • Estados Unidos: en 2002, nueve mineros estuvieron bajo tierra durante 78 horas en una mina de carbón de Pensilvania, a 73 metros bajo tierra. Para localizarlos, se utilizaron satélites.
  • Polonia: un minero polaco sobrevivió cinco días luego de un desprendimiento en la mina de Halemba, en la región sureña de Silesia. Aguantó sin agua y sin comida y respiró gracias a un tubo roto. Fue rescatado el 27 de febrero de 2006.
  • Australia: el 9 de mayo de 2006, dos mineros salieron con vida de una mina de oro de Beaconsfield, en la isla australiana de Tasmania, tras permanecer bloqueados dos semanas por un desprendimiento a casi un kilómetro de profundidad. Los mineros tomaron el agua que chorreaba por las paredes rocosas de la mina durante cinco días, antes de empezar a recibir alimentos y bebidas a través de una sonda. Dos de los trabajadores sobrevivieron, pero un tercero murió en la mina.
  • China: tras cinco días sepultados, el 5 de agosto de 2008 los equipos de rescate lograron sacar con vida a ocho mineros en la provincia de Shanxi, en el norte de China. Los trabajadores bebieron su propia orina para sobrevivir.

El 5 de abril pasado, 115 mineros fueron rescatados tras permanecer ocho días en una mina inundada en Wanjialing. Para sobrevivir comieron trozos de los troncos de pino que apuntalaban las galerías y tomaron agua sucia.

La Nación
Martes 24 de Agosto de 2010

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