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Gualeguaychú deja atrás el fantasma de Botnia
Aunque el conflicto por la papelera está latente, el exitoso Carnaval, con récord de visitantes, demostró que el turismo sigue presente
Daniel Gallo
Enviado especial
GUALEGUAYCHU.- El grupo de jóvenes ambientalistas portó su estandarte contra la papelera Botnia en el corsódromo y anticipó la marcha del 8 de mayo al puente General San Martín. Recibieron aplausos antes del paso de las comparsas. Treinta mil turistas se mostraron comprensivos con esa queja contra la empresa radicada en la costa uruguaya de Fray Bentos. Pero exhibieron, a su vez, una importante paradoja: el récord de visitantes a esta ciudad expulsó con la fuerza de la realidad a los potenciales miedos locales sobre cómo influiría esa compañía en la industria del turismo. Gualeguaychú estuvo desbordada en este feriado de Carnaval.
Un buen termómetro para medir el clima local se encuentra en el parador Posta, en el ingreso a esta ciudad. Ubicado a unos pocos cientos de metros de ese punto caliente de la ruta 14, donde Alfredo De Angelis y los suyos lideraron la batalla del campo en 2007, nada de lo que transita rumbo a Gualeguaychú escapa a la observación de sus empleados. Y para ellos, baqueanos de la zona, éste fue el mejor fin de semana de la temporada.
"El alojamiento no dio abasto, derivaron gente a Urdinarrain o a Larroque, a más de 75 km. Incluso, pasaron por acá turistas que decidieron hacer noche en Campana para quedarse el día en Gualeguaychú", comentó Mariano, uno de los encargados.
Los beneficios asociados al Carnaval llegaron, entonces, a los comerciantes. La ocupación fue del ciento por ciento. Ni un colchón quedó disponible para aquel que llegó de apuro y sin reservas.
Los balnearios y el complejo termal fueron atracciones complementarias. El miedo a perder público -y, por ende, ingresos económicos fuertes- por el agigantado fantasma de Botnia quedó disipado por la realidad. La papelera funciona a pleno desde hace años y, sin embargo, Gualeguaychú tuvo una inusual afluencia de turistas. La mascarada del corsódromo fue, una vez más, decisiva para la ciudad.
Es que se presenta un espectáculo muy profesional, pese a que la mayoría de los participantes son entusiastas amateurs que muestran lo suyo con ganas.
Treinta mil personas siguieron los movimientos anteanoche. El promedio de asistentes se reiteró en once jornadas de Carnaval. A un promedio de 50 pesos la entrada, hace un interesante fondo común para las comparsas. Ese sostén económico hace posible que el Carnaval aquí tenga un nivel visual muy superior a las murgas que pulularon por la ciudad de Buenos Aires. Atrás del desfile hay un trabajo fuerte.
"El diseño y armado del vestuario, los espaldares y las carrozas lleva todo el año. En los momentos finales, colaboran más de 60 personas en la puesta en escena", relató Leandro Rosviar, quien como subdirector de la comparsa Ara Yeví es el encargado de pensar la forma de las carrozas del grupo campeón de 2010.
Ganar el concurso tiene un importancia suprema. No pasa sólo por cuestiones de orgullo, sino por razones prácticas. De las tres comparsas que se vieron este año, Ara Yeví, Marí Marí y Kamarr, sólo la vencedora podrá desfilar en 2012.
Ganar para poder mostrarse
A la escuadra triunfadora se le sumarán las dos que perdieron su lugar el año pasado, Papelitos y O'Bahía. Esa rueda de la fortuna cobra trascendencia porque hay un importante premio económico para la comparsa vencedora, estímulo que permite una mejor preparación técnica.
A muy pocas cuadras del corsódromo -ubicado dentro en una estación de trenes abandonada, circunstancia que permite un espectáculo sin molestias para aquellos que no quieren asistir-, dentro de los talleres de las comparsas empieza un proceso de varias horas para alistar a los 300 participantes. Son los elegidos en un casting realizado cada año. En el caso de Ara Yeví tienen prioridad los jóvenes vinculados con Tiro Federal, el club que está detrás de esa comparsa.
Pero muchos de los que en algún año estuvieron en las tribunas como turistas consiguieron también su lugar. "Tenemos unos 80 chicos de Buenos Aires que un día nos vieron y se animaron a acercarse al club", contó Rosviar.
Para los visitantes puede tratarse de una experiencia inédita. Pero para los locales, es casi un mandato integrar una comparsa. "Me costó decidirme, pero al final me gustó la adrenalina de que la gente te mire cuando pasás", sintetizó el pensamiento colectivo la reina de Ara Yeví, Ivana Romani, estudiante de medicina.
El que no la vio pasar fue el jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri. Es que la jornada en el corsódromo es muy extensa, y Ara Yeví inició su avance pasadas las 3.30.
Macri, sí, improvisó algunos pasos junto con la comparsa Kamarr, pasada la medianoche de un día que encontró antes al candidato presidencial de Pro con Alfredo De Angelis y un grupo de productores locales en una reunión organizada por Nicolás Mattiauda.
A Macri le hubiera gustado terminar el Carnaval con la incorporación a su equipo de un 5 de corte, que sabe presionar y con pegada respetable como el mellizo De Angelis, que le aclaró que, por ahora, se siente más cómodo jugando por izquierda.
Casi como corresponde en Carnaval, caras conocidas quedan esfumadas en una composición de rostros anónimos, como los jóvenes porteños que colmaron los campings locales o el grupo de personas mayores de Adrogué que volvieron a sus casas en tres combis apenas cerró el corsódromo pasadas las 5. En el medio quedó una buena fiesta, quizá con algún exceso en la venta de alcohol, y la espera para las comparsas que hoy conocerán quiénes estarán el año próximo.
La nación
Miércoles 9 de Marzo de 2011