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Los combustibles gastados, nuevo eje de inquietud
Se almacenan en piletas de temperatura controlada y deben mantenerse bajo agua
Nora Bär
LA NACION
Para acrecentar el desconcierto que reina en la crisis originada en la central de Fukushima, ayer fue el reactor número 4, que estaba apagado desde noviembre de 2010, el que tuvo en vilo a los organismos nucleares internacionales. Allí estallaron dos incendios en la pileta que permite almacenar los combustibles gastados o retirados del reactor para hacer una parada de mantenimiento.
Cuando un reactor nuclear se detiene, las cápsulas ya utilizadas se almacenan verticalmente en una gran pileta de unos doce metros de profundidad, donde la radiactividad y la temperatura de los elementos combustibles decaen rápidamente al principio y más lentamente después.
"Esas piscinas son similares a una pileta olímpica y el agua es continuamente enfriada para remover el calor y mantener la temperatura por debajo de los 50 grados, aproximadamente", afirma el ingeniero Héctor Polenta, docente del Instituto Tecnológico de Buenos Aires.
Si el combustible no está cubierto con agua o si la temperatura del agua alcanza el punto de ebullición y se evapora, dejando el combustible al descubierto, puede existir riesgo de fuga radiactiva o de fundirse. "Los elementos se deterioran, pueden resquebrajarse y agrietarse, y pueden salir al medio ambiente gases radiactivos -explica Rodolfo Touzet, doctor en radioquímica y especialista en seguridad nuclear-. Y aunque el 99% de los materiales queda adentro, el 1% restante puede producir bastantes problemas."
La preocupación que generan las piletas de combustibles usados de Fukushima es que las fuentes de energía para enfriarlas pueden estar dañadas. Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, el lunes y el martes de esta semana la temperatura registrada en la unidad 4 alcanzó los 84°. No había datos sobre la jornada de ayer, aunque el organismo estaba tratando de obtener mayor información sobre los niveles de agua, temperatura y estado de todas las piletas de materiales gastados de la central.
"Hay que subrayar que cuando se habla de una explosión en un ambiente como éste hay que descartar una explosión nuclear -aclara Polenta-. Con respecto a la posible radiación, hay que ver dónde se tomaron las mediciones, porque puede estar altísima en un lugar y normal en otro. De modo que no es prudente largarse a opinar y sacar conclusiones tremendistas sin tener mayores precisiones."
Para Touzet, la situación en Japón sigue siendo complicada por las explosiones de hidrógeno y los incendios, pero el aspecto fundamental, que pasa por mantener refrigerados los núcleos de los reactores, se está cumpliendo. "Esto es un aspecto muy positivo dentro del panorama de destrucción que se observa alrededor, con escombros, residuos y contaminaciones químicas de todo tipo -afirma-. La situación de refrigeración de los núcleos debiera mantenerse e incluso mejorarse a medida que pasan los días, pues cada vez hay menos producción de calor y menos radiactividad, por lo que es muy poco probable que pueda empeorar la situación actual si se mantiene el flujo de agua a los tres núcleos."
La Nación
Jueves 17 de Marzo de 2011