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Aumenta la presión para que Japón amplíe las evacuaciones
El OIEA halló elevados niveles de radiactividad a 40 km de la planta nuclear Fukushima I
TOKIO.- La presión para que Japón extienda la zona de evacuación en torno de su dañada planta nuclear aumentaba ayer, luego de que las autoridades advirtieran que la radiación podría estar filtrándose de manera constante al mar, donde la contaminación ya supera 4000 veces el límite legal.
Tanto el organismo nuclear de Naciones Unidas como el ente de seguridad nuclear de Japón afirmaron que el gobierno debería considerar ampliar la zona de exclusión de 20 kilómetros, tras detectarse alta radiación al doble de esa distancia de las instalaciones.
Políticos opositores han criticado al primer ministro, Naoto Kan, por mantener la zona original de evacuación casi tres semanas después de que se desatara la peor crisis nuclear desde Chernobyl, en 1986, luego de que un terremoto de magnitud 9 y un tsunami golpearan a Japón.
Más de 70.000 personas ya han sido evacuadas de la zona. Otras 136.000 viven en un perímetro de 10 kilómetros más allá y se les ha pedido que se marchen o permanezcan en el interior de sus viviendas.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dijo que la radiación en la población de Iitate, a 40 kilómetros de la planta nuclear Fukushima I, excedió uno de los criterios empleados para considerar una evacuación.
Por esta razón, aconsejó a Japón que "evalúe cuidadosamente la situación". Si bien el OIEA no divulgó qué niveles de radiación encontró en la localidad, el grupo ambientalista Greenpeace afirmó que eran 50 veces superiores a lo normal.
Sin embargo, el secretario jefe de gabinete de Japón, Yukio Edano, no dio indicios de que el gobierno se dispusiera a expandir la zona.
"De momento no tenemos motivos para pensar que la radiación tendrá un efecto sobre la salud de las personas", dijo Edano en una sesión informativa, cuando se le preguntó por los hallazgos del OIEA en la población de Iitate.
La crisis se desató tras el terremoto y el tsunami el 11 de marzo, que dejaron más de 28.000 personas muertas o desaparecidas.
Los temores al aumento en la radiación en las cercanías de Fukushima I complicaban ayer las tareas de recuperación de cadáveres de las víctimas del terremoto y del tsunami que devastaron la central nuclear. La policía local encontró ayer 19 cuerpos, aunque, según se estima, todavía habría cientos atrapados en los escombros.
Los oficiales afectados a esa tarea usan un detector de radiación y deben dejar el área cada vez que suena una alarma, algo que ocurre frecuentemente. "Encontramos cuerpos por todos lados. En los autos, en los ríos, debajo de los escombros y en las calles", dijo un oficial que pidió la reserva de su nombre.
"Queremos recuperar los cuerpos rápido, pero también debemos asegurar que los policías están a salvo de la radiación nuclear", añadió.
Mientras los operadores tratan de recuperar el control de los reactores dañados por el tsunami, los expertos nucleares dijeron que la falta continuada de un sistema de refrigeración permanente estaba minando los esfuerzos por enfriar las barras de combustible.
Los rescatistas se han visto obligados a bombear agua del mar para enfriar las barras, pero esto contamina el agua de mar en los alrededores de la planta y dificulta la reconexión del sistema de refrigeración interna, que contiene radiación.
Visita de Sarkozy
Por otro lado, en un impulso diplomático muy necesitado por Japón, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, arribó ayer a Tokio y se entrevistó con Kan. Sarkozy es el primer líder mundial que viajó a Japón desde el 11 de marzo. Francia, el país que más depende de la energía nuclear en todo el planeta, envió a expertos de su fabricante de reactores nucleares, la empresa estatal Areva.
En tanto, Estados Unidos ofreció robots para ayudar a reparar la dañada planta. Al hablar en la embajada francesa en Tokio, en el marco de su visita, Sarkozy, propuso ayer una cumbre de los países del Grupo de los 20 (G-20), en mayo en París, para definir "reglas internacionales sobre la seguridad nuclear".
"Pedimos a los países del G-20 reunirse, si es posible en París", en mayo, dijo el mandatario francés.
"No es en absoluto normal que no existan normas internacionales de seguridad nuclear", añadió.
Kan estuvo de acuerdo. "Para evitar que vuelva a ocurrir un accidente como éste, es nuestra obligación compartir detalladamente nuestra experiencia con el mundo", dijo, en una rueda de prensa que ofreció juntamente con Sarkozy.
La preocupación por la radiación más allá de Japón aumentó de nuevo después de que Singapur detectó una radiación nueve veces superior al límite permitido en unos repollos procedentes de Japón, y Estados Unidos informó de niveles "minúsculos" en muestras de leche tomadas en la costa oeste.
"Estos tipos de hallazgos son previsibles en los próximos días. Estamos muy por debajo de los niveles de alerta para la salud pública, incluso para bebés y niños", dijo la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos.
La leche contaminada fue una de las mayores causas de cáncer de tiroides tras el accidente nuclear de Chernobyl, porque los habitantes que vivían cerca de la planta continuaron bebiendo leche de las vacas de la zona. Varios países han prohibido la leche y sus derivados de zonas cercanas a la dañada planta nuclear, 240 kilómetros al norte de Tokio. Japón ha suspendido la exportación de verduras y leche desde las inmediaciones de las instalaciones.
Agencias Reuters, AFP y AP
La Nación
Viernes 1 de Abril de 2011